•   Madrid / EFE  |
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Un 17% de las mujeres en el tramo de edad en el que existe un mayor riesgo de desarrollar un cáncer de mama (45-50 a 69 años) no se hace una mamografía, lo más efectivo para prevenir la enfermedad, que en 2008 provocó la muerte de unas 6.000 mujeres y que representa el tipo de cáncer más frecuente entre este colectivo. Son datos de un estudio del Observatorio del Cáncer, de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).

La mamografía en mujeres de 40 a 49 años baja la mortalidad un 29%. Durante la presentación del estudio en Madrid, la doctora Leticia Moral ha destacado que las principales “excusas” para no participar en los programas de cribado del cáncer de mama son el miedo al diagnóstico, ya que muchas mujeres aseguran que, “si les ha tocado sufrir un cáncer, ‘prefieren no saberlo”, y la ausencia de señales de alarma, pues creen “que, a partir de cierta edad, hay menos riesgos”.

Asimismo, en el estudio se aprecia “una pérdida de credibilidad respecto al beneficio de las mamografías”, debido a que muchas mujeres dicen conocer casos de otras a las que les fue diagnosticado un cáncer de mama poco después de realizarse una mamografía con resultado negativo. También argumentan que desconocen cuándo tienen que comenzar a someterse a estas pruebas por la “falta de consenso” entre los especialistas y las diferentes comunidades.

Moral ha apuntado que lo más habitual es “realizar mamografías entre los 50 y los 65 años, pero algunas comunidades autónomas empiezan a hacerlas a los 45 años y otras terminan a los 62, y esto crea una confusión a la que se aferran estas mujeres, que hay que discutir y estudiar”.

“Es sinónimo de salud”

Otras mujeres aducen “trabas en el sistema” para el acceso a estas pruebas, como las demoras en las citas o los tiempos de espera, a pesar de que, según la representante de AECC, las autonomías “han hecho un esfuerzo importante” en este sentido y, a su juicio, “hoy en día los programas de cribado están bien implantados”.

Según el estudio, Ceuta y Melilla, Extremadura, Castilla y León, Asturias y Madrid, por este orden, son los lugares donde viven más mujeres que, pese a estar en edad de riesgo, no se hacen una mamografía preventiva. En el caso de las dos ciudades autónomas, el porcentaje alcanza casi el 50%, en Extremadura es del 24,1%, del 21,1% en Castilla y León, del 19,4% entre las asturianas y del 19,4% entre las madrileñas. Por el contrario, las que viven en el País Vasco y Navarra son las más concienciadas, con porcentajes, respectivamente, del 4,7% y 5%.

La presidenta de la AECC, Isabel Oriol, ha asegurado que la mamografía debe ser para cualquier mujer sinónimo de salud, nunca de enfermedad. En opinión de Oriol, la clave para convencer a estas mujeres para que se sometan a las pruebas de cribado es convertir la mamografía “en una prueba amiga” y hacer “que se le pierda el miedo”, generalizando las cartas de invitación a hacerse las pruebas y dotando a estas misivas de una redacción “más amable”, pues ahora parecen “citaciones judiciales”. Oriol también aboga por la concienciación desde la Atención Primaria porque, a su juicio, esta sería “la vía más eficaz para la movilización de estas mujeres”.

Moral ha destacado que ocho de cada 10 mujeres nacidas en España de entre 40 y 69 años cumplen la recomendación de hacerse una mamografía cada dos años, mientras que entre las de origen inmigrante son seis de cada 10. El perfil de quienes rechazan someterse a esta prueba para prevenir una enfermedad que desarrolla una de cada ocho mujeres a lo largo de su vida, es el de una persona con un bajo nivel educativo y socio-cultural, ocupada mayoritariamente en el cuidado de personas con discapacidad. “Entre las inmigrantes son mayoría las procedentes del norte de África, por razones de índole cultural y religiosa, y en menor medida las latinoamericanas, más concienciadas”, ha manifestado Moral.

La AECC ha dado a conocer su estudio cuatro días antes de la celebración, el próximo martes, del Día contra el Cáncer de Mama, en el que insistirá, a través de una campaña publicitaria, en que una mamografía periódica y los avances en los tratamientos “permiten tasas de curación del 90%”.