•  |
  •  |
  • END

Mientras la Policía no dice nada claro y convincente sobre la participación de militares activos en el secuestro y posterior ejecución de Wilfredo Barraza Larios y de sus dos acompañantes, la Fiscalía anunciaba que entrará de lleno al caso, y organismos de Derechos Humanos, afirmaban que quienes actuaron en el asunto lograron introducir el terror a Nicaragua y golpear la credibilidad de los órganos de inteligencia y de seguridad.

El Ejército, por su lado, frente a la gravedad del caso y de los señalamientos hechos por testigos que hablaron con END, ha guardado un silencio total.

Ayer, en conferencia de prensa, la plana mayor de la Policía Nacional señaló que pese a que un video demuestra la participación de uniformados en el secuestro de las tres personas la noche del viernes 8 de octubre, no existen pruebas de que esos uniformados sean miembros de las Fuerzas Armadas, aunque tampoco las tienen para descartarlo.

El Subdirector de la Policía Nacional, comisionado general Horacio Rocha, dijo que “aquí no hay pruebas, simplemente es la participación de delincuentes haciendo uso de ropas de camuflaje. Es lo que tenemos, no podemos decir que esto sea una prueba determinante para decir que hay participación de militares”, insistió, aunque esas palabras no dejan nada claro
Familiares de los hondureños liberados que hablaron con END, dijeron que una persona llamada Óscar o Walter Chávez Hernández es personaje clave en estas operaciones, y ellos tienen entendido que está emplantillado en el Ejército de Nicaragua.

“De acuerdo con las pesquisas e indagaciones que hemos hecho como Policía, esa persona a que hace referencia EL NUEVO DIARIO no está en las plantillas del Ejército”, dijo Rocha, sin dar mayores detalles ni revelar quién es esa persona, y si la Policía investigó a qué se dedica.

El vídeo, los carros y sus dueños

Por su parte la comisionada mayor Glenda Zavala, jefa de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía Nacional, a cargo de las investigaciones, confirmó la presencia de los dos vehículos involucrados, la existencia del vídeo donde se mira la presencia de hombres vestidos de botas y uniformes camuflados con camisetas negras, y la tesis del secuestro de cinco hondureños pertenecientes a un cártel de drogas.

“De acuerdo con nuestras investigaciones, en relación con el vehículo donde se desplazaban Barraza y sus acompañantes, se trata de un Toyota Corolla gris, placas 026-852. Este vehiculo había sido rentado el 4 de octubre, lunes, por el ciudadano Varela, ya que su vehículo tenía un desperfecto mecánico, por consideración no vamos a decir el nombre del dueño que lo había alquilado”, dijo Zavala.

“En relación con el otro vehículo en que se movilizaban los secuestradores, nuestras investigaciones indican que corresponden a un Toyota Yaris 2007, verde. Ese carro está registrado a nombre de Arnoldo Schiffer Gago, ese individuo, es un nicaragüense que está vinculado a un grupo de tráfico de droga, con el cártel Lorenzana, con sede en Guatemala”, indicó. Sin embargo, ni esa persona aparece detenida ni se sabe dónde está el carro.

Reveló que la placa del Yaris es M 087-932, y que ninguno de los dos vehículos ha aparecido, aunque están circulados a nivel nacional. No profundizó sobre lo investigado de la placa del vehículo Yaris, lo cual está en los registros de Tránsito Nacional, y es otra de las claves para saber si esa placa estuvo vinculada con el Ejército
A Rocha se le preguntó directamente: ¿Descarta la participación de militares?, y así respondió: “En el tema de los vehículos, estamos claros, los dos vehículos han sido circulados, ha sido una investigación y la Policía sigue la investigación”.

Fiscal alarmado

Al Fiscal General de la República, Julio Centeno Gómez, el hecho lo tiene profundamente preocupado, y por ello ordenó ayer a su equipo especial involucrarse directamente en las investigaciones del caso.

“Hemos estado siguiendo minuciosamente toda la información, pero no hemos recibido a la fecha los reportes de los trabajos de investigación que realiza la Policía Nacional, porque es algo que lleva su tiempo y su procedimiento”, dijo Centeno.

“Pero el Ministerio Público no puede dejar de mostrar su profunda preocupación por los hechos que se investigan, nosotros habíamos estado trabajando a fondo contra este señor (Barraza), que en paz descanse, y habíamos logrado llevarle a prisión, pero aquí las cosas se manejan de otra manera, y, pues, el señor salió libre por una decisión de un Poder del Estado, y los resultados lastimosamente fueron peores”, se quejó, sobre el indulto que el año pasado alguien gestionó en la Asamblea para Barraza, quien había sido condenado en 2007 por delitos vinculados con el crimen organizado.

El diputado Salvador Talavera dijo que él no hizo la propuesta, pero apoyó el indulto. “La manera en que actuaron esas personas, quienes quiera que hayan sido, para matar como lo hicieron a tres personas, por mucho que ellos hayan estado involucrados en el crimen organizado, es una situación que escapa a lo común y nos vulnera el estado de seguridad ciudadana”, expresó el Fiscal General.

“Yo hablé hoy directamente con el jefe de la Unidad Especial Anticorrupción y contra el Crimen Organizado del Ministerio Público, Javier Morazán, para entrarle con todo el rigor al asunto, él delegó en el subjefe de la Unidad, doctor Rodrigo Zambrana, la asignación total al proceso de investigación, para orientar a la Policía en las investigaciones y darle el respaldo jurídico y legal de la Fiscalía para esclarecer estos hechos terribles”, manifestó.

“Vamos a pedir todas las pruebas, vamos a analizar ese vídeo, vamos a ver los reportes, vamos a seguir paso a paso el proceso. Un crimen como ese, con esa magnitud y con la información que se maneja, no puede quedar sin esclarecer”, dijo.

Cenidh: “Éste merece ser aclarado”

Para Gonzalo Carrión, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, la sola mención de uniformados en un crimen como éste, merece una investigación a profundidad de todas las instituciones a cargo de la seguridad del país.

“El caso en sí, la información de los ejecutados, la forma en que lo hicieron, ese nivel de organización y el trabajo de inteligencia que se demostró ahí, es gravísima, quienquiera que haya sido, adonde nos lleven los caminos de la investigación, nos vienen a desmitificar brutalmente ser el país más seguro de Centroamérica”, observó Carrión.

“Secuestraron a tres hombres en un centro público en mera Managua, delante de gente, los llevaron a Rivas, los torturaron y los mataron, y no aparecen ni pistas ni carros, ni culpables, con el agravante de que de estos últimos sólo se sabe que actuaron con uniformes de unidades operativas especiales del Ejército. Eso no lo hace una persona o dos, ese es trabajo más organizado y requiere participación de toda una estructura. ¿Qué pasó con los controles de Inteligencia de la Policía y del Ejército?”, se preguntó.

Carrión dijo que en el caso del vídeo, en poder de la Policía, es necesario que se analice a fondo para esclarecer el crimen, “porque diciendo que vinieron unos sicarios hondureños a liberar un secuestro, y que ellos mataron a las tres personas, en las narices de las autoridades, eso no contribuye a aclarar nada, sino que crea más desconfianzas y dudas sobre el verdadero nivel de inseguridad del país y de la capacidad de nuestros órganos de inteligencia”.

“Todas las versiones, las informaciones que salen, son gravísimas, y mucho más terrible diría más bien, si realmente se confirma la tesis de participación de órganos oficiales de nuestras instituciones, las implicaciones serían catastróficas para la seguridad del país, porque ya vemos lo que ocurre en México con los Zetas”, advirtió el funcionario del Cenidh, que formados y entrenados por el Ejército, terminaron actuando con el crimen organizado
Los testigos que hablaron con END dieron un detalle pormenorizado de los secuestradores que llegaron a bordo de un Yaris gris, y cuyas vestimentas no dejaban duda de que se trataba de una especie como de comandos para operaciones especiales.

Vestían botas, pantalones camuflados y camisetas negras, lo cual coincide con el informe preliminar brindado por la comisionada Zavala, jefa de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), quien en conferencia de prensa, dos días después del crimen, detalló que los testigos señalaban la presencia de personal uniformado.

Nadie les inquietó su salida

Los hondureños que Barraza, efectivamente, mantenía secuestrados, según sus familiares que habían venido a Nicaragua a buscarlos, lograron escaparse en medio de la confusión que se armó con la llegada de los militares y sus prisioneros.

Los nombres de los hondureños son: Mario Bátiz Hernández, Victoriano Bátiz Hernández, Leslie Castillo, Pablo Castillo y Daniel Suazo. Sus familiares, que viajaron con ellos de regreso, y que salieron por el aeropuerto internacional, son: Marlyn Yamileth Dixon y Keytel Ibrahim Castillo Dixon. Ellos viajaron en TACA, haciendo escala en San Salvador y luego a Tegucigalpa.