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Los miembros de la Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM) decidieron suspender protestas y huelga de hambre en las diferentes sedes del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, el sábado por la tarde, debido a que en una reunión con el presidente de esta institución, Roberto López, les dijera que el presidente Daniel Ortega les iba a resolver a más tardar en 15 días acerca de los reclamos de la pensión reducida.

Porfirio García, Presidente de UNAM, expreso que “en vista de esa noticia decidimos suspender la toma, esto no quiere decir que estemos desmontando lo que teníamos programado”.

Aseguró que otra razón que los llevó a parar la huelga de hambre es para proteger a los huelguistas, “lo que estamos buscando es que no sufran tanto en esta lucha, porque todos estamos enfermos, además, podría haber un desenlace fatal, por esa razón nos dimos este receso”.

Asimismo, indicó que esperarán 15 días, y acordaron que el 29 de noviembre realizarán una marcha para exigir el cumplimiento de las demandas; una de las concentraciones más grandes en comparación a las que han efectuado. “En estos día no vamos a casa, vamos a organizarnos, vamos a prepararnos para ser una decisión seria para que de verdad nos garanticen la pensión”, dijo García.

Por su parte José Chinchilla, integrante de la UNAM, expresó que la posibilidad de que el gobierno les responda positivamente a sus demandas en el término de 15 días, les llena de esperanza.

Brenes pide respeto para ancianos

Antes de que se conociera el acuerdo que tuvo la UNAM con López, el Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, había hecho un llamado a este funcionario para que fuera “respetuoso” con los ancianos que mantenían tomadas las instalaciones del INSS.

“Yo llamaría al director del INSS a ser respetuoso con los ancianos, porque éstos en su momento dieron su vida (y) ellos ahorraron para que hoy se les dé sus prestaciones, así que yo invitaría a la sensibilidad del organismo, para que escuche y sea justo”, expresó el jerarca de la Iglesia Católica en Nicaragua.

“Los ancianos no están pidiendo nada nuevo, sino que sean justos con las aportaciones que ellos dieron y a las cuales tienen derecho”, señaló ayer Brenes, quien participó en el octavo encuentro de las distintas diócesis en todo el país, que llevaba por lema “Queremos ver a Jesucristo”.

Estado debe responder a reclamantes
Jorge Toledo, estudioso de la Seguridad Social, dice que el Estado es quien debería pagar a estos ancianitos parte del dinero que ellos enteraron mensualmente al INSS.

“Durante más 50 años el Estado le ha estado robando al Seguro. El Estado de Nicaragua desde 1956 que se fundó el Seguro Social, no ha pagado la cuota que le corresponde”, dijo Toledo.

En cuanto al gobierno, expresó que “a Daniel Ortega no le interesa esta lucha, éste habla de un gobierno solidario, socialista y cristiano, y no tiene nada de eso”. Además, expresó, “toda la gente que ha pasado allí no conoce nada del Seguro, y ahora ha quedado en manos de unos ineptos, que no saben absolutamente nada, empezando por su presidente ejecutivo”.

Sin embargo, no está de acuerdo con la huelga de hambre que han realizado los ancianos. “La huelga no es justa, porque se van a morir un poco de viejitos; la demanda es totalmente justa, es totalmente justa para los que protege la ley”, concluyó.

El asunto legal de las pensiones mínimas

La Ley se Seguridad Social, de marzo de 1982, estableció en los artículos 49 y 85 pensiones para los que no tenían 750 cotizaciones y cumplían los 60 años, pensiones que arrancaban con el mínimo de 250 cotizaciones y tenían derecho al 41 por ciento del promedio salarial del asegurado. Estas pensiones subían en 1,365 por cada cotización arriba de los 250.

En el reglamento de la Ley, en los artículos 56 y 114, se agregaron otras modalidades de pago de pensiones mínimas, es decir, de los que no llegaban a las 750 cotizaciones. Estos artículos del reglamento fueron derogados por doña Violeta Chamorro como Presidenta de la República en 1994.

Quedaron vigentes y están vigentes, los artículos 49 y 85, que se siguieron aplicando hasta antes de la reforma reglamentaria de doña Violeta, cuando inexplicablemente el gobierno dejó de tenerlos en cuenta.

La vigencia de estos artículos y sus beneficios es lo que reclaman los adultos mayores, y son claros en expresar que nada tiene que ver lo que derogó doña Violeta con lo que expresa la Ley en sus artículos 49 y 85.