• |
  • |
  • END

El embajador Melvin Sáenz todavía está en la sede en Madrid, pero ya rige su nombramiento como representante de Costa Rica ante el destino más complicado del mapa diplomático costarricense: Nicaragua. En tres semanas llegará a Managua a aplicar parte de lo que aquí comenta.

¿Cuál es la actitud necesaria para llevar por buen camino la relación con Nicaragua?
Los estados fronterizos deben llevar las mejores relaciones posibles. Eso implica sostener una actitud al diálogo y la voluntad permanente de resolver cada dificultad que aparezca.

¿Se puede mejorar la relación apostando por el talante?

Creo que sí. Sobre todo el talante debe llevar la sinceridad y a la franqueza para coincidir y para disentir.

¿Llegará el día en que no haya conflictos con Nicaragua?

Como embajador aspiro a eso, pero estoy consciente de que por nuestra condición de Estados fronterizos tendremos siempre situaciones para resolver.

¿Es entonces una utopía pensar en una relación sin conflicto entre Costa Rica y Nicaragua?
La relación entre estados fronterizos se caracteriza por pasar del amor al odio y del odio al amor. Eso se aplica para todo el mundo. La habilidad nuestra debe llevarnos a relaciones positivas y lo más estables posibles.

También tenemos frontera con Panamá y la historia es distinta...
Son realidades diferentes. No me atrevo a calificar una relación en función de otra, pero con Nicaragua tiene peculiaridades.

¿Cuáles?

Hay una intensa vinculación social e histórica. Si no revisamos el pasado, no podemos entendernos. Además, hay temas derivados como migración, vínculos económicos, etcétera.

¿Un factor puede ser los distintos niveles de desarrollo?
Es una realidad evidente y que determina mucho la propia agenda bilateral de costarricenses y nicaragüenses. Eso influye.

¿Es más fácil llevar la relación ahora sin una figura política fuerte como la de don Óscar Arias?
No lo creo. Creo que lo determinante, más que la presencia de ciertos tipos de liderazgo, es la voluntad de entendimiento.

Pero no podemos negar que en esta región influye mucho más la personalidad del gobernante...
Estamos en un momento en que los liderazgos tienden a la aproximación personal y eso puede llevar a un fortalecimiento de vínculos bilaterales. La presidenta Chinchilla es el mejor ejemplo del compromiso para fortalecer los vínculos.

Entonces, ¿sí hay diferencias de interés y actitud entre el gobierno pasado y éste?
Son tiempos distintos, que requieren un abordaje distinto. No es solo un tema de la Presidenta, es de todo el Gobierno.

¿Y sí sería más fácil sin la figura política de Daniel Ortega?
No lo sé. Ese es un tema propio de Nicaragua, pero más allá de personalidades, de uno y otro país debe haber un compromiso.

¿Cómo es Nicaragua?

Es un país abierto. Con un gran sentido de amistad, con una realidad distinta a la nuestra. Es la casa de un hermano, con quien debemos convivir.

Eso de que es un país hermano con quien debemos convivir lleva implícita la idea de que “no hay de otra”, de “ni modo”. Es como el significado de “tolerar”.

Yo creo que las mejores relaciones surgen a partir de la familia. Es con los familiares con quienes debemos partir.

¿Faltan inmigrantes nicaragüenses o sobran?

Es un tema cuya magnitud se determina por la realidad del momento. El desarrollo en Costa Rica ha generado suficientes oportunidades, y no veo signos de cambio en el futuro cercano. Me parece, eso sí, que se requiere de parte de ambos países una mejor dotación de protección, legalidad, orden y seguridad.

¿Llegará el momento de que Costa Rica se sume a la zona de libre tránsito centroamericana?
Veo esto desde mi experiencia aquí (en Europa). No es de imponer modelos. La misma realidad es la que empuja estos procesos y le ponen la velocidad.

¿Entonces no por ahora?

No creo que existan condiciones para una libre circulación de personas.

¿Se debe reforzar la seguridad en la frontera con Nicaragua?
En Costa Rica la Fuerza Pública cumple una doble función: el orden público y defensa de la soberanía nacional. En los momentos actuales sabemos que la vigilancia se hace no por dificultades con un vecino, sino contra las bandas de crimen organizado.

¿Está enterado del plan de dragado y represa del San Juan?

Tengo información general, pero ya el Canciller ha dicho que la posición nuestra es de estar atentos y abiertos al diálogo.

¿Hay que creer si en Managua dicen que no habrá daños en territorio costarricense?
Debemos estar atentos y creer lo que nos digan nuestras autoridades y técnicos.

Se puede hacer un buen trabajo de embajador, pero si desde la capital no hay líneas claras los frutos son pocos.

Tengo clara la firme voluntad de la Presidenta y del Canciller. Y eso permea en el resto de instituciones del Gobierno.

¿Y en el Congreso?
Un simple comentario de un diputado puede complicar todo. Bueno, no creo que una o varias voces en el medio político o en la opinión pública impidan el éxito de una política exterior, pero sí es necesario que el Estado actúe de manera coordinada. Si no, perderemos oportunidades valiosas.

¿Qué le admira a Nicaragua?

El béisbol (sonríe). No, en serio, admiro la calidez y la amistad que siempre ofrecen.

¿Y lo menos bueno?

Quisiera que Nicaragua progrese con firmeza. Es clave.