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Una sentencia de declaratoria de heredero universal de 450 manzanas de tierras, localizadas en una zona turística de la Isla de Ometepe, mantiene inquietos a los habitantes de las comunidades indígenas aledañas a esa propiedad, al igual que a propietarios de establecimientos turísticos.

El punto es que consideran que, con dicha sentencia, les cercenaran parte de su propiedades, lo cual es desmentido por don Noel Manuel Flores Mejía, de 82 años, que fue quien reclamó la herencia.

La sentencia en la que se reconoce como heredero de la propiedad a Flores Mejía, fue dictada el 31 de octubre, de 2007, por la juez suplente de distrito civil de Rivas, Eva Leslie Navarrete, según consta en la certificación librada el 20 de noviembre, por la referida juez.

Una vez que se hizo la declaratoria de heredero, Flores Mejía procedió a través de su abogado, Jairo Gonzalo Gutiérrez Ortiz, a demandar que se inscribiera la propiedad en el Registro Público de la Propiedad de Rivas, logrando su objetivo el 27 de marzo de 2008, cuando las 450 manzanas quedaron inscritas a su nombre, con la cuenta registral número 5,010, tomos 417 y 426, folios 210 y 255, asientos siete y ocho, según certificación del registrador público Pedro José Muñoz, del 14 de abril de este año.

Sin embargo, a la fecha, Flores Mejía continúa a la espera de que la juez de Distrito Civil de Rivas le entregue físicamente la propiedad a través de un proceso de deslinde y amojonamiento que solicitó desde el 24 de enero, el cual no se realiza debido a que los habitantes de las comarcas de Urbaite, Sintiope, Las Pilas, Tilgüe, y San Fernando y Santo Domingo, se han opuesto por medio de incidentes de nulidad en contra del deslinde y amojonamiento, tras señalar que sus propiedades resultarían afectadas.

Según documentos, las 450 manzanas se ubican en el municipio de Altagracia, en el sector de Santo Domingo, dentro de los siguientes linderos: al este el Lago y finca de los herederos de Catarino Flores, al oeste con terrenos de la comunidad de los Martínez, y nacionales, al norte con ejidos de Altagracia, y al sur, con el río Istiam y el Lago.

Reclama 39 años después de muerte de su madre

De acuerdo con el Registro Público de Rivas, la propiedad que reclama Flores Mejía perteneció a su mamá, Herminia Mejía (q.e.p.d.), quien la adquirió en julio de 1930, mediante la adjudicación de una subasta que hizo la alcaldía de Altagracia, y la misma fue inscrita en 1934, pero en 1968 la señora falleció sin testar la propiedad a sus seis hijos, y a la fecha el único que está vivo es Flores Mejía, quien aseguró que por falta de dinero no había demandado sus derechos hereditarios.

Sin embargo, la noticia de que Flores Mejía ejercerá su derecho de posesión sobre esta área no es vista con buenos ojos por los pobladores de Urbaite, Las Pilas, Tilgüe y Santo Domingo, así como por dueños de negocios turísticos como Alcides Flores y Manuel Cabrera, tras considerar que les van afectar sus propiedades.

No obstante, en un comunicado Flores Mejía expresa que esto es falso, y que precisamente para eso se “solicitó el deslinde y amojonamiento, y como parte del proceso se les está notificando a todos los colindantes para que participen en el proceso y se manifiesten si creen que a la hora del deslinde y amojonamiento se les afecta sus respectivas áreas”, señaló el abogado del heredero.

PGR se inmiscuyó en caso

Según el abogado de Flores Mejía, quien está alarmando a los habitantes de estas comunidades colindantes es el actual procurador regional para la zona sur, Juan Bentanco Meneses. Con el objetivo, según él, de distribuir la propiedad, intervino en el proceso con un incidente de nulidad al deslinde y amojonamiento, tras argumentar que el reclamante nunca ha estado en posesión.

En tanto, el presidente de las comunidades indígenas de Altagracia, Hemer Ortiz, de 32 años, señaló que a 54 pobladores les han llegado notificaciones para el proceso de deslinde y amojonamiento, “y en la lista se incluye hasta personas ya fallecidas, y si en realidad no los quisieran afectar no nos estarían enviando esta cita”. Señaló que las tierras que ellos habitan las adquirieron sus ancestros en 1885 mediante compra venta que 50 pobladores hicieron a la alcaldía de Altagracia.

A la vez, relató que fueron un mil 690 manzanas las que sus antecesores compraron a la municipalidad por la suma de 845 córdobas, y la escritura fue inscrita con cuenta registral 5,818, folios 38 al 42 del tomo 64 y de esta finca se han realizado múltiples desmembraciones de nuevos adquirentes.

Al consultar al registrador público Pedro Muñoz sobre la existencia de la cuenta registral de los pobladores, éste respondió que la misma se refiere a otra propiedad, que no pertenece a las 450 manzanas que tiene inscritas Flores Mejía, las que según sus palabras tendrán que ubicar los peritos de catastro.