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El magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Sergio Cuarezma Terán, el único que no se ha incorporado a la Corte junto a los magistrados orteguistas, expresó ayer que los señalamientos de destitución y ausencia que le hacen son totalmente sin sentido y no servirán de presión para sumarlo a la feria de ilegalidades que han desnaturalizado ese poder del Estado.

La reacción del doctor Cuarezma se debió a las declaraciones vertidas el viernes pasado por la doctora Alba Luz Ramos a través de una nota de prensa, señalando la actuación del magistrado como “una infracción grave y es motivo de destitución”.

Además, agregó que en los próximos días se le estaría retirando el vehículo asignado y los recursos que utiliza de la institución.

“Ni la primera vocal, ni otro colega, ni funcionarios con plazos vencidos y conjueces integrados ilegalmente, tienen la facultad de destituirme. La Asamblea Nacional me nombró magistrado hasta el 28 de marzo de 2012. Mientras tanto, seguiré cumpliendo mi labor, respetar y defender el orden constitucional y democrático como lo he venido haciendo”, expresó el doctor Cuarezma.

En cuanto a la ausencia en sus funciones, que también es señalada por la magistrada, el doctor Cuarezma señaló que “la primera vocal” Ramos debe de distinguir entre estar ausente e impedir que realice sus funciones como magistrado desde agosto pasado, cuando integró a los conjueces.

“Ella me sustituyó”

“Yo no estoy ausente, ella y sus colegas me impiden ejercer mi función como magistrado, todo porque no acepto como legales sus actos que violan la Constitución y la ley. Le recuerdo a la magistrada Ramos que yo no estoy ausente, sino que ella me sustituyó ilegalmente con un conjuez, y me quitó arbitrariamente mis derechos como magistrado, sólo porque no acepto ni me sumo a las ilegalidades”, recalcó Cuarezma.

¿Dónde está la desobediencia?

Sin dejar nada por fuera, el magistrado Cuarezma se pronunció sobre el delito de desobediencia al que se refirió la doctora Ramos, ya que éste no se integró a la Corte la semana pasada, como lo hicieron sus demás colegas liberales, y expresó que sólo bastaba dar una ojeada al artículo 438 del Código Penal, para darse cuenta que nada tiene que ver con su conducta, ya que se castiga con ese delito al funcionario que desobedece o se niega a cumplir una resolución judicial dictada por un juez o magistrado competente.

“La cultura autoritaria siempre amenaza y persigue a los que piensan y actúan diferente a ellos con la ley penal, pero ese delito nada tiene que ver con mi conducta. Mi actuación se resume a protestar y señalar los abusos de poder y arbitrariedad, y señalar que para que las sentencias tengan valor legal y sean legítimas, deben hacerlas personas competentes y con el sometimiento de las formalidades que la constitución política y la ley establecen”, explicó el magistrado.

“Que tome hasta el bolígrafo si quiere”

En cuanto a la amenaza de quitarle el vehículo, personal y demás recursos del Poder Judicial que le fue asignado para sus funciones, ya que no está ejerciendo, según Ramos, el doctor Cuarezma dijo que el vehículo se encuentra estacionado en la Corte desde hace varios meses, porque está utilizando el personal, que es más económico que el asignado.

“También puede disponer de mi escritorio, silla, archivero, bolígrafos y de todo lo que ella quiera, pero no podrá disponer ni obligarme a irrespetar la Constitución Política y la ley, ni a participar en el concierto de ilegalidades y abusos que se hacen y ejecutan en la CSJ en contra de la Constitución Política y el pueblo de Nicaragua”, expresó el magistrado.

Mientras tanto, el doctor Rafael Solís dijo ayer que en ningún momento se le va a quitar nada, menos a destituir.