•   TOLA, RIVAS  |
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El diputado suplente del Frente Sandinista por el departamento de Rivas, Ever Herrera, está en una lista de cuatro personas a las que amenazan con “asesinarlas y despellejarlas”, por obstaculizar supuestamente la venta de 30 manzanas de tierras ubicadas en la franja costera de Playa Amarillo, del municipio de Tola, donde hay fuertes intereses de Albanisa.

La escalofriante amenaza de muerte en contra del diputado Herrera fue extensiva para Sergio Baldelomar Narváez, Sixto Morales, y Joaquín Céspedes y la Policía ya recibió denuncia del caso, a través de Baldelomar y Céspedes.

En la acusación señalan que Álvaro Ramírez convocó a una asamblea a más de 500 personas que reclaman la propiedad desde hace más de ocho años y que en el mitin se afirmó que había que “matar y despellejar a Ever Herrera, Sixto Morales, Joaquín Céspedes y mi persona, porque nos oponíamos a la venta forzosa de la propiedad que se anda proponiendo”, manifestó Baldelomar, quien señala que es parte del grupo que demanda la entrega de las tierras con sus respectivos títulos, para que se beneficie realmente a los pobladores y que éstos sean los que decidan qué hacen con sus lotes.

El mitin al que se refiere Baldelomar se efectuó el pasado domingo en las costas de Amarillo y extrañamente quienes lo dirigieron le manifestaron a los campesinos que no dieran entrevistas a medios de comunicación. A la vez, se prohibió el ingreso de éstos, porque lo que tenían que informar era privado, lo cual deja entrever que quien promueve la venta de la franja costera tiene la misión de ocultar quién y en cuánto comprará esta codiciada playa.

Cabe señalar que días antes de las elecciones de 2008, la Procuraduría General de la República entregó como parte del proselitismos político nueve títulos de propiedad a favor de 670 personas entre las que distribuían las 30 manzanas, pero los títulos nunca fueron inscritos en el Registro Público de Rivas y, según una fuente de la PGR, el motivo es que se quiere vender toda la franja costera, sin que los pobladores logren inscribir dichos títulos y por ende pagarles un precio irrisorio.