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Un caso que ha dejado muchas preguntas y dudas sobre el involucramiento de militares en actividades ilícitas y una directora general de la Policía Nacional que ayer señaló que hay “información de inteligencia”, pero que no puede ser dada a conocer a la opinión pública, es lo que ha quedado de las ejecuciones de tres personas en el municipio de Cárdenas, en el departamento de Rivas.

La Policía encontró los cuerpos sin vida de Wilfredo Barraza, José Ángel Varela y su hijo del mismo nombre, con señas de violencia e informó que el crimen lo cometieron hondureños miembros del Cartelito del Palacio y que a la vez trabajan para el Cártel del Golfo de México, quienes vinieron a nuestro país a rescatar a cinco compatriotas que habían sido secuestrados por Barraza.

“Hay información de inteligencia que nosotros preferimos en estos momentos no darla. No tenemos nuevos datos que podamos hacer públicos”, se limitó a decir la primera comisionada Aminta Granera, jefa de la Policía Nacional, luego del acto de graduación de niños, adolescentes y jóvenes que están insertos en los programas de prevención y pacificación de esta institución, en los distritos cinco y seis de Managua.

Sicario nica con antecedentes

La jefa policial dijo que solamente uno de los dos supuestos sicarios nicaragüenses detenidos en otros países, tiene antecedentes delictivos en Nicaragua.

Las autoridades mexicanas identificaron al nicaragüense José Arturo Villarreyna Pineda, de 29 años, como un presunto homicida que realizaba actividades de extorsión y era informante al servicio del cártel del Golfo, mientras la prensa hondureña informó de la captura de la banda de Franklin William Mcfield Bennt, alias “Buda”, y Miguel Ángel Villela, capturados en Colombia por narcotráfico, y vinculados con la masacre en residencial Villa Real, de San Pedro Sula, en la que habrían asesinado a seis jóvenes dentro de una vivienda.

“En el caso de Mcfield, alias Buda, esta persona participaba en narcotráfico, está vinculada a cárteles que movían la droga entre Colombia y Honduras. Él es nicaragüense que no tenía una base fija; se movía en la Costa Caribe, entre Honduras y Nicaragua; él movía la droga del Cártel del Norte del Valle de Colombia y estuvo vinculado al caso, en abril del año pasado, de 49 fusiles Fal que quebró la Policía Nacional”, recordó Granera.

Sobre Villarreyna aseveró que nació en el municipio de Quilalí, del departamento de Nueva Segovia, pero que no cuenta con antecedentes delictivos. Indicó que han compartido la información de los detenidos con las policías de la región.

Juventud quiere salvarse

“Las pandillas no dejan nada bueno, perdí una pierna hace siete años, lo que me ha causado impedimento físico y he sido discriminado al buscar empleo. Yo invito a los jóvenes que aún están en las pandillas a que se retiren…hoy pienso estudiar un curso técnico, prepararme y formar un hogar y servirle a la sociedad”, afirmó Luis Mairena, poblador del barrio Georgino Andrade, quien sobrevivió al “veneno de las pandillas”.

La comisionada mayor Erlinda Castillo, jefa de la Dirección de Asuntos Juveniles de la Policía Nacional, dijo que desde el año 2003 hasta la fecha han pacificado a más de 10 mil jóvenes a nivel nacional con las diferentes actividades desarrolladas por esta institución.

Señaló que con el programa “Segundo Paso” este año han capacitado a niños del nivel preescolar en 12 centros de estudios del distrito dos y tres de la capital y de la ciudad de Bluefields.