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La Policía y el Ejército de Nicaragua ayer trasladaron a las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) en Managua a seis hondureños vinculados con el crimen organizado y el narcotráfico internacional que fueron capturados en Bluefields el pasado primero de octubre, ya que éstos pretendían fugarse.

Los detenidos llegaron a las 11:45 minutos de la mañana de ayer al Aeropuerto Internacional de Managua vigilados por un fuerte dispositivo del Ejército y de la Policía a bordo de una avioneta. La comisionada mayor Glenda Zavala, jefa de la DAJ, señaló la inseguridad que existe en las cárceles y Sistema Penitenciario de Bluefields justificando de alguna manera dicho traslado.

 Según el jefe de la Policía de Bluefields, comisionado mayor Manuel Zambrana, los hondureños tenían un plan macabro para fugarse de la prisión. “Hicieron un hoyo en la pared para fugarse el miércoles”, señaló Zambrana, agregando que una red de colaboradores locales les proporcionó herramientas cortopunzantes para hacer el hueco.

Los seis hondureños que mantienen prisión preventiva son: Calos Alberto Barrientos López, de 29 años; Policarpo Casildo Blanco, de 33; Pedro Alberto Ortega Ramírez, de 20; José Israel Ayala Fúnez, de 45; Lorenzo Casildo Álvarez, de 27, y Rafael Antonio García Rivera, 38 años.

Sin embargo, la jefa de la DAJ no dio nombres de las personas involucradas en el intento de fuga de los hondureños, tampoco precisó si hay funcionarios judiciales o policiales interesados en la liberación de los detenidos. Se limitó a decir que continúan realizando las investigaciones para luego pasar la información al Ministerio Público.

La captura

El contralmirante Róger González, jefe de la Fuerza Naval del Ejército, relató que los hondureños fueron detenidos en el sector de Río Maíz, ubicado a 63 kilómetros al sur de Bluefields, donde tenían un campamento y se encontraban portando un fusil AK 47, tres fusiles AK M, un fusil AK MS y un fusil Kal.

Luego en el sector de San Juan de Nicaragua en la finca del campesino nicaragüense Agustín Reyes Aragón, quien logró huir, confiscaron 2 lanchas rápidas con 5 motores fuera de borda de 200 caballos de fuerza cada uno, 36 barriles plásticos con capacidad para 40 galones de gasolina y 2 barriles metálicos con aceite de dos tiempos. La familia de Reyes Aragón es la que hace la denuncia de supuesta incursión de militares nicaragüenses a suelo costarricense.


“A estos aparatos se les estaba dando mantenimiento y a la espera de realizar el traslado de una droga que se estaba moviendo desde el sur de nuestro país y que posteriormente sería trasladad hacia el norte”, aseguró González. Agregó que Agustín Reyes y su familia prestaban sus servicios a los narcotraficantes, pero que éstos lograron huir y están tras sus pasos.

Denuncian a abogados corruptos

El comisionado Zambrana apuntó que desconocidos con dinero en mano trataron de comprar jueces y policías para asegurar la salida de los capturados. Mientras, el fiscal Javier Morazán, Director de la Unidad Anticorrupción y Crimen Organizado, aseveró que algunos abogados en Bluefields han intentado crear una mala imagen de las autoridades militares, policiales, del Ministerio Público y judiciales para favorecer a los detenidos.

“Hubo un incidente en donde una de las abogadas de nombre Martha Barillas amenazó directamente de muerte a un oficial de Ejército de la Naval, de nombre Harold Blanco Ramírez, que es Teniente de Fragata, por lo cual el Ministerio Público procedió a formular ya una acusación en contra de esta persona”, afirmó Morazán.

El fiscal explicó que los hondureños están siendo procesados por los delitos de crimen organizado, financiamiento al narcotráfico y posesión ilegal de armas restringidas y que deberán enfrentar el juicio oral y público el próximo 15 de diciembre. Agregó que los hondureños y otras personas podrían ser acusados por un nuevo delito cuando obtengan los resultados de las investigaciones por el intento de fuga.