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  • AFP

Unos 300 ciegos nicaragüenses se manifestaron hoy en Managua, en reclamo de fondos públicos para proyectos que ayuden a salir de la pobreza en la que vive la mayoría de los 10.000 invidentes del país.

"Cuando las personas ciegas nos rehabilitamos, logramos la autonomía, independencia e inclusión social", decía una de las pancartas que llevaban los manifestantes, que recorrieron tres kilómetros desde una rotonda ubicada al noroeste de la capital, hasta la sede del Congreso.

Los discapacitados demandan al gobierno un presupuesto de más de 46.000 dólares para reactivar los centros de rehabilitación para las personas ciegas, que fueron cerrados por falta de dinero hace 17 años.

El único centro que ofrece, actualmente, cursos de alfabetización con el sistema braille, es una organización privada que opera con ayuda de grupos no gubernamentales y agencias europeas de cooperación, afirmó la portavoz del gremio, Tatiana Ibarra.

"Queremos más ayuda y tener igual derecho que los demás", expresó el invidente Norlan Alvarado, un joven de 23 años que llegó de la isla de Ometepe, situada dentro del lago Cocibolca, al sur de Nicaragua.

Los manifestantes caminaron de manera pacífica hasta el Congreso, vestidos con camisetas negras, con un logo a la altura del pecho que decía "tengo derecho a la rehabilitación, no me lo niegues". La marcha fue convocada por la Federación Coordinadora Nacional de Organizaciones por la Rehabilitación Integral (Feconori), que agrupa a 22 organizaciones de personas con discapacidades.

Según la portavoz de Feconori, el Congreso aprueba anualmente un presupuesto para los ciegos, que no llega al sector porque el gobierno los invierte en otras necesidades. "Muchos (ciegos) viven en la extrema pobreza y dependen de su familia" por falta de rehabilitación, explicó la portavoz.

Uno de ellos es Saturnino Rivera, un ciego de 51 años que se gana la vida en la ciudad de Rivas -cerca de la frontera sur- lavando frutas o haciendo mandados a cambio de unos pesos, y que camina descalzo por las calles para sentir mejor el terreno que pisa.

En Nicaragua existen más de 130.000 personas con discapacidad física o mental por causas genéticas o adquiridas en vida, que sobreviven en difíciles condiciones económicas, reveló recientemente un estudio de una brigada cubana.