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Los familiares del nicaragüense Juan Carlos Reyes Soriano, de 31 años, quien fue asesinado atrozmente en la comunidad Escuintla, Guatemala, junto a cuatro personas más el domingo pasado, solicitaron a las autoridades policiales del vecino país esclarecer el hecho.

Los padres de Juan Carlos retornarán hoy jueves en horas de la madrugada con el cadáver, procedentes de Guatemala. Es probable que sea enterrado el viernes en horas de la mañana, en el anexo del Cementerio Guadalupe en León. El cuerpo del infortunado joven es esperado por sus hijos, de 3 y 7 años, así como por su esposa con la que tenía 12 años de convivencia.

Eugenio Reyes Soriano, de 32 años, hermano de la víctima y compañero de trabajo, relató que el sábado por la noche se encontró a su hermano en Pavana, Guatemala. “Platicamos rápidamente en la frontera, yo venía hacia León, pero me detuve para entregarle 60 dólares, y luego nos despedimos”, dijo.

“Teníamos entre nueve y 11 años de viajar hacia El Salvador y Guatemala, pero ésta es la primera vez que como familia estamos atravesando por una tragedia. Mi hermano (Juan Carlos) murió atrozmente, sufrió tortura, su rostro estaba desfigurado, y fue fulminado de dos balazos, al igual que las demás víctimas”, refirió.

También señaló que supuestamente el asesinato de su hermano se vincula a una pasada de cuentas de las maras guatemaltecas. “Ignoramos quiénes son, pero una señora que encontró los cadáveres, describió un letrero que decía: ‘A cierta distancia’, entendiéndose que si Nicaragua no dejaba de incautar drogas, ellos (los guatemaltecos) no se iban a cansar de matar nicaragüenses”, afirmó Reyes, habitante de la primera etapa de la comunidad Monte Redondo, a tres kilómetros al noreste de la localidad.

Según Reyes, es necesario que los nicaragüenses que viajan hacia Guatemala tomen medidas de seguridad; “tienen que exigir a las empresas que proporcionen custodia a sus cargas, quizás esa fue una de las debilidades que facilitó a los delincuentes cometer semejante delito”, dijo, tras aclarar que ambos hermanos trabajaban por cuenta propia como furgoneros unitarios.

El camión Frailainer blanco, año 99, placa LE10000, y el furgón blanco 53 LE555, fueron encontrados a poca distancia de donde se localizaron los cadáveres por las autoridades policiales. El camión no presentaba ninguna alteración; “los delincuentes robaron los objetos personales, torturaron y posteriormente ajusticiaron con arma de fuego a los tripulantes”, afirmó Reyes.