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Incertidumbre y angustia es lo que ronda en las familias de los cinco nicaragüenses asesinados de manera atroz en Escuintla, Guatemala, el pasado domingo, porque no cuentan con el dinero suficiente para repatriar los cuerpos.

Yáder Francisco Gutiérrez González, su esposa Wendy Sofía Hernández Cruz, y la hija de ambos, Sara Sofía Gutiérrez Hernández, de 21 meses, fueron encontrados en un riachuelo para cañaverales. Las autoridades policiales de Guatemala comprobaron que madre e hija murieron acuchilladas y no con el tiro de gracia, que se manejó inicialmente.

Juan Carlos Reyes Soriano, de 30 años, originario de León, y el mecánico Carlos Alberto Ríos, de 34 años, de Ciudad Sandino, estaban atados de las manos con mecate a un kilómetro de distancia de los primeros muertos. A los tres varones sí se les encontró el tiro en la cabeza.

Aunque el gobierno, la Cancillería y el Consulado nicaragüense en Guatemala habían manifestado públicamente que se harían cargo de los gastos de repatriación, hasta ayer a las once de la mañana, Jairo Gutiérrez y Lesbia González, padres de Yáder Francisco, que están realizando los trámites en el vecino país, no habían sido contactados por ningún funcionario.

Colecta en calles de Nindirí

Los vecinos de las dolidas familias, con quienes están en constante comunicación, realizaron anoche una colecta por las calles de Nindirí para recaudar fondos, encabezados por el párroco de la comunidad, Elvis Cortés.

“Tenemos conocimientos que embalsamar los cuerpos cuesta 400 dólares cada uno, además el transporte fúnebre también vale 400 dólares por viaje. No sabemos cuántos vehículos se van a ocupar, ellos tienen que pagar el hospedaje y su alimentación, por eso la comunidad de Nindirí está haciendo la colecta, también en Managua vecinos de la muchacha (Wendy Sofía Hernández Cruz) realizaron una”, dijo Vanessa González, vecina de los familiares.

Rechazan nexos con narcos

Familiares y vecinos del joven Yáder Francisco Gutiérrez González rechazaron que su muerte, al igual que la de los demás nicas asesinados, esté ligada al narcotráfico.

“Él es un hombre trabajador y el pilar de doña Lesbia, una comerciante que busca la vida a través de ropa, zapatos de segunda; nosotros somos testigos. Si realmente tuviera dinero del narcotráfico, como dicen, ella no viviera alquilando desde hace ocho años aquí. Como vecinos sabemos de las necesidades y dificultades que se viven”, dijo Karla Valverde.

Jessica Gutiérrez, hermana de Yáder, manifestó que su hermano tiene años de trasladar diferente tipo de mercadería a toda Centroamérica, y más bien piensa que los asesinos tienen que ver con el cobro de peaje que hacen en la carretera los mareros de la zona.

Encuentran los furgones

Donaldo González, vocero de la Policía Civil de Guatemala, manifestó que los dos furgones fueron encontrados a unos 30 kilómetros del lugar donde abandonaron los cuerpos de los nicas.

“Se encontraron sin placas, y uno de ellos tenía la cabina desbaratada, como que los asesinos buscaban algo. Todavía se desconoce cuántos actuaron en el crimen; se están tomando las huellas dactilares”, informó el funcionario policial a un medio local.

Yáder Francisco Gutiérrez González, deja a dos hijos de su primer matrimonio en la orfandad, y a otro de diez años.

Carlos Alberto Ríos, el mecánico de Yáder, tenía tres años de trabajar con él y deja en la orfandad a dos menores, uno de nueve y otro de dos años.