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Con un doloroso adiós en el Cementerio General de Managua fue despedido ayer por la mañana --bajo el canto evangélico “Más allá del sol”-- el matrimonio asesinado el 24 de octubre en Escuintla, Guatemala.

Los cuerpos fueron enterrados juntos, el primero en descender fue Yáder Francisco Gutiérrez González, luego su esposa Wendy Sofía Hernández Cruz, a quien su suegra le hizo su última petición: “Cuidámelo Wendy, por favor, a mi hijito y a mi nietecita”, dijo entre lágrimas Lesbia González. La última en descender a la fosa fue la niñita.

Los familiares y amistades que los acompañaron al sepelio no pudieron controlar sus lágrimas al ver pasar el ataúd de la inocente Dara Sofía Gutiérrez Hernández, de 21 meses de nacida, a quien los asesinos le asestaron varias puñaladas delante de sus padres.

Con deudas

Luego de la tragedia, Jairo Gutiérrez y Lesbia González, padres de Yáder Gutiérrez, revelaron que hicieron un préstamo de tres mil doscientos dólares los cuales deberán cancelar en 15 días.

“Yo me comprometí a pagar ese dinero que fue para cancelar la funeraria, el transporte, y el tamaño extra de la caja, aunque la Cancillería y el Consulado de Nicaragua nos ayudaron con 1,200 dólares y las exoneraciones de los trámites legales, por lo cual les estamos muy agradecidos”, aseveró la adolorida madre.

La alcaldesa de Managua, Deysi Torres, llegó al sepelio y se comprometió a brindar su ayuda, pero no especificó de cuánto será el monto. “Sí, vamos a apoyarla, vamos a ayudarla”, puntualizó.

Querían estafarlos

Lesbia González manifestó que en Guatemala fueron víctimas de sujetos que valiéndose del dolor ajeno querían sacar provecho.

“Se nos aparecieron unas personas que nos dijeron que con tres mil 500 dólares nos daban los cuerpos el mismo día. Ya mi esposo bajo la misma desesperación de ver a su hijo, les había entregado mil dólares, pero nos alertaron de que eran ladrones, y con ayuda del Consulado logramos recuperarlos”, aseveró.

Los padres de Yáder Gutiérrez regresarán al vecino país para conocer los avances de las investigaciones policiales y tratar de recuperar el furgón, que es su medio de sobrevivencia, al mismo tiempo que exigen justicia para sus familiares.

“Justicia es lo que pedimos, no es posible que hayan hecho esa barbaridad con la niña. Si mi hijo no se metía con nadie, no tenía enemigos, él si podía ayudar, ayudaba”, decía entre lágrimas Jairo Gutiérrez.

Los últimos datos que sobre el crimen manejan los familiares, es que el primer furgón donde viajaba el matrimonio fue interceptado; Juan Carlos Reyes Soriano, de León, y el mecánico Carlos Alberto Ríos, que viajaban en el segundo automotor, trataron de auxiliarlos, pero corrieron con la misma suerte.

Carlos Alberto Ríos fue sepultado en el Cementerio Municipal de Ciudad Sandino y deja dos niños en la orfandad.