Rafael Lara
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El simple intento por incorporarse a la orilla de la cama del hospital le valió a Fátima Hernández una fuerte contusión en la cabeza, al no poder sostener su cuerpo y caerse agotada por la huelga de hambre de once días, en espera del fallo de los magistrados del Tribunal de Apelaciones de Managua, TAM, que podrían darle la libertar al agresor de la jovencita, Farinton Reyes, o reafirmar la pena de ocho años en prisión.

Igualmente entre la vida y la muerte está el papá de Fátima, el señor Esteban Hernández, quien fue internado en el hospital “Carlos Roberto Huembes”, luego de sufrir un paro cardíaco aproximadamente a las 5 de la tarde de ayer. Aún padeciendo diabetes, él también está en huelga de hambre acompañando la lucha de su hija.

La caída de Fátima fue a eso ocurrió a eso de las 11 de la mañana con 40 minutos, cuando sus niveles de azúcar (glucosa) en la sangre se descompensaron. Entonces intentó sentarse y a la orilla de la cama, pero cayó al piso y se golpeó la cabeza”, expresó el acongojado padre a quien los doctores pidieron de inmediato el medicamento Omeprazol, de 40 mg, que no encuentra por ninguna farmacia y está destinado a la inhibición de la secreción gástrica ácida y a las acciones que de ella resultan. Además ayuda a la curación de las úlceras en el estómago.

La licenciada Nubia Pereira, directora de relaciones públicas del TAM, comentó que el magistrado presidente de la Sala Penal del TAM, el doctor Noel Napoleón Pereira, aún no determina una fecha para presentar una resolución de la apelación de Farinton Reyes.

Tanto padre e hija, antes de ser internados, aseguraron que llegarán a las últimas consecuencias en su huelga de hambre, cuya razón es pedir una fallo del TAM apegado a derecho. Esto luego que el Ministerio Público, de su papel de acusador, pasó de improviso a defender al agresor Farinton Reyes, rechazando lo actuado con anterioridad por esa instancia y pidiendo la inmediata libertad del condenado.

Antes eso familiares, defensores de los derechos humanos y de los derechos de las mujeres, consideran que existen intereses personales por parte de altos funcionarios públicos que buscan favorecer al condenado.