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Un saldo oficial de al menos veinte muertos y una docena de desaparecidos dejó ayer jueves el deslave de un cerro sobre un suburbio de San José, debido a las intensas lluvias de las últimas 48 horas.

Una avalancha de lodo y rocas cayó en la madrugada desde lo alto del cerro Pico Blanco sobre una treintena de viviendas en San Antonio de Escazú, 7 km al suroeste de San José, informó la Comisión Nacional de Emergencias, CNE.

"Se está hablando ya de 20 personas muertas", dijo a la AFP el portavoz de la CNE, Reinaldo Carballo. Entre las víctimas "se contabilizan ocho mujeres, seis hombres y seis menores", indicó el Organismo (Policía) de Investigación Judicial.

Los socorristas, con el barro hasta los muslos, revisaron durante el día cada palmo de terreno, entre escombros de viviendas, troncos de árboles, rocas y algunos enseres desperdigados, pero al anochecer suspendieron la búsqueda de desaparecidos, aunque la reanudarán el viernes al amanecer, dijo la Cruz Roja.

Automóviles aplastados, trozos de chapas --como las utilizadas para techar casas-- totalmente retorcidas y hasta lavadoras de ropa semienterradas en el lodo delineaban un paisaje que semejaba una zona de guerra.

Un ruido ensordecedor

"Se oyó algo como que venían unos aviones y comenzó a venirse todo" sobre las casas, relató Ismael Morientes, quien logró escapar junto a su familia, aunque perdió su casa y su automóvil.

"Estábamos acostados. Todo el mundo estaba asustado. Por dicha, gracias a Dios, salimos de ahí como pudimos. Tenía el carro afuera y (el deslave) se lo llevó también", agregó.

Las zonas bajas de Escazú albergan gran cantidad de condominios de lujo para extranjeros y las residencias de varios embajadores, entre ellos el estadounidense y el chileno. Las zonas altas, las afectadas por el deslave, son de viviendas populares.

Chinchilla decreta duelo nacional

"Si hay algo fundamental en este momento es pensar en los familiares que están sufriendo la pérdida de sus seres queridos", dijo la presidenta Laura Chinchilla, quien decretó un "duelo nacional" para el viernes y sábado, días cuando la bandera costarricense estará a media asta en los edificios públicos.

La mandataria dijo que pediría ayuda a "países amigos" y a organismos internacionales para reparar los daños, y Nicaragua fue la primera nación en ofrecer ayuda a Costa Rica, a pesar de que ambos países tienen una disputa fronteriza.

Además de Escazú, hubo deslizamientos de tierra en otras zonas del área metropolitana, que obstruyeron rutas y causaron daños, pero no víctimas.

Las clases fueron suspendidas en las escuelas del área metropolitana de San José, que incluye las cuatro principales ciudades del país, y en el litoral del Pacífico, donde varios pueblos quedaron aislados y con zonas anegadas.

Por causa del fenómeno La Niña, Centroamérica ha tenido este año una violenta temporada de lluvias (mayo a noviembre), que ha desnudado una vez más la vulnerabilidad del istmo a los fenómenos naturales, y ha dejado unos 300 muertos, principalmente en Guatemala.

La emergencia ocurrió mientras Costa Rica está inmersa en una disputa fronteriza con Nicaragua, que este jueves fue debatida por segundo día por el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos en Washington, y que resolvió enviar a ambas capitales a su secretario general, José Miguel Insulza.

Nicaragüense muerto en otro alud

Asimismo, se reportó la muerte del nicaragüense Eliseo Castillo López, de 58 años, tras ser arrastrado unos 100 metros por un alud. Él trabajaba en ese momento en una cuadrilla de Acueductos y Alcantarillados con dos compañeros a quienes no han encontrado.

Era originario de Granada. Aunque él es víctima de la emergencia, producto de las intensas lluvias, fue en un hecho aparte del deslave del cerro de Escazú, donde fallecieron 20 personas y hay 10 desaparecidos.


(Colaboración de Sixto Valladares)