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Las reservas de alimentos en las 62 comunidades ubicadas en las riberas del Río Coco ya se terminaron, y ahora sus 24 mil pobladores sufren de hambre y están sobreviviendo de la cacería, lo que según un estudio del Centro Humboldt, causa un grave daño a la biodiversidad.

El organismo subraya que la ayuda no llega debido a la falta de recursos, es por ello que los líderes comunitarios piden se declare emergencia alimentaria.

Juan Pablo Pérez, presidente de la región especial indígena del Río Coco, hizo pública la problemática, pues señala que han estado tocando puertas en la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, Sinapred, con el fin de que hagan un reconocimiento escrito de la situación, ya que es el principal requisito de los organismos de cooperación internacional. A la fecha, aún no han logrado que se pronuncie a favor de esta propuesta.

Pérez señaló que el pasado 16 de septiembre elaboraron un informe que pasaron al gobierno, donde le explicaban la necesidad de declarar emergencia alimentaria en las 62 comunidades.

“En aquel momento señalamos que había 60% de pérdidas en los cultivos y 40% de reservas, pero después corregimos, porque era 80% en pérdidas y 20% en reservas, es por eso que estamos gestionando para llevarles alimentos a la gente, ya que como se acabaron las reservas, la gente está viviendo de la pesca, porque hay biodiversidad, están viviendo de la cacería, lo que no es recomendable ambientalmente”, señaló Pérez.

Insuficiente asistencia gubernamental

El líder indígena también indicó que el gobierno envió un mil paquetes alimenticios para los damnificados, pero que eso no da abasto. “En mi zona hay 690 familias y sólo me enviaron alimentos para 300, de manera solidaria, repartimos para todos la cuota de cinco libras de arroz, cuatro de maíz y unas ocho libras de arvejas por cada familia”, explicó.

Pérez también recordó que “en la cultura indígena hay matrimonios que tienen hasta 14 hijos, así que la reserva que les dimos es sólo para tres o cuatro días, después regresa el hambre”.

Altos niveles de desnutrición

Amado Ordóñez, Director Ejecutivo del Centro Humboldt, explicó que en las comunidades costeras limítrofes con Honduras hay muchos problemas, pero el principal es la inseguridad alimentaria que ya está causando desnutrición severa en el 37.3% de la población, esto según los resultados arrojados por un estudio elaborado a finales de octubre.

“Las comunidades afectadas han perdido, por razones históricas --la guerra de los 80, el huracán Mitch y después el huracán Félix--, su capacidad productiva, y estaban en proceso de recuperarse para tener alimentos para su población, pero con las lluvias de julio, agosto y septiembre han tenido la pérdida del 80% de sus cultivos”, refirió Ordóñez.

“El estudio indica que un buen porcentaje de niños está en riesgo por problemas de desnutrición, queda claro que hay comunidades en que la desnutrición crónica llega al 37%, y por lo tanto ya hay cuadros que deben ser atendidos de manera urgente si es que el gobierno no quiere que se comiencen a ver pérdidas de vidas humanas por hambre”, explicó el funcionario.

“En esas comunidades hay una situación de hambruna. Es penoso que en Nicaragua a estas alturas tengamos territorios en abandono, si bien es cierto hay un decreto presidencial en donde establece un régimen especial en la zona, pero la verdad, no están siendo atendidas”, agregó Ordóñez.

De igual manera, el funcionario destacó que hubo una entrega de alimentos por parte del Programa Mundial de Alimentos, PMA, pero el requisito que explicitó fue que el traslado fuera responsabilidad de los afectados.

“Quien conoce la zona sabe que desde aquí a la zona de embarque hay 600 kilómetros, y después sobre el río hasta 700 kilómetros; los gastos operativos son muy altos y las autoridades comunitarias tampoco tienen recursos. Lo que se requiere es una intervención de Estado o decreto de emergencia, o que se destine recursos del Presupuesto General de la República para atender a las comunidades”, concluyó el director del ONG.