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La joven Fátima Hernández regresó a la entrada de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), para continuar con su huelga de hambre, a pesar de su delicado estado de salud, luego de 14 días de no ingerir alimentos, en espera de un fallo del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM).

“Nosotros esperaremos el tiempo que sea necesario, estamos dispuestos a morirnos, no nos importa, lo que queremos es que se haga justicia, no podemos seguir permitiendo que se cometan injusticias y humillaciones contra las mujeres”, manifestó Esteban Hernández, padre de Fátima, quien la acompaña en su ayuno.

Les piden que cesen, pero no hay eco
Fátima y sus padres permanecen a la intemperie en las afueras de la CSJ y mientras la afectada yace en una cama con improvisados cuidados de salud, sus padres elevan oraciones y reciben a líderes religiosos.

“Dios no quiere que nos quitemos la vida, pues la vida es el don más bello que nuestro señor nos concede. Yo les aconsejo a sus papás (de Fátima) que le dejen la justicia a las manos de Dios, ya que él tarda pero no olvida”, dijo Julio Salazar Martínez, pastor que apoya la justicia por el caso de Fátima Hernández.

Doña Teodora Canda, la madre de Fátima, y don Esteban, son quienes costean los medicamentos de su hija y tienen que llevarla una vez al día al Hospital “Carlos Roberto Huembes” para que la examinen, ya que según el papá “ni en eso nos están apoyando, y el hospital Militar donde tengo seguro médico, no nos cubre las medicinas, así que gastamos doscientos córdobas diario…”

“No hay justicia con mujeres”
“En Nicaragua la justicia no existe, la tenemos que hacer nosotros, si mi hija se muere sabrán que fue por eso, porque en este país no se respetan los derechos de las mujeres y creo que de nadie. Esos del Ministerio Público se han vuelto defensores del violador y han manipulado el expediente de mi hija”, afirmó el papá de la huelguista.