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Al término de una misión urgente de cuatro días entre Nicaragua y Costa Rica, la Organización de Estados Americanos, OEA, se encuentra en una encrucijada internacional: ninguno de los dos países cede en su postura de abandonar como propio el territorio en disputa en Río San Juan.

Ayer, tras permanecer en Nicaragua un poco más de 24 horas, el secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, abandonó el país con dos cosas en concreto: una propuesta de conformación de una comisión binacional para analizar la proposición nicaragüense, de realizar un amojonamiento del borde fronterizo, y un llamado a un diálogo bilateral entre las administraciones de San José y Managua. Nada más.

La principal protesta tica expuesta a Insulza, convencer a Managua de que es soberanía costarricense el territorio conocido como “Isla Calero”, donde está destacado un contingente del Ejército de Nicaragua, no obtuvo una respuesta distinta de la asumida por el gobierno nicaragüense: el dragado se realiza en aguas nicaragüenses y el Ejército tiene presencia en territorio nacional.

Mientras esto sucedía en Nicaragua, en Costa Rica la Cancillería anunciaba que llevarían hoy a Insulza a lo que llaman “Isla Calero”, que aseguran les pertenece y donde se encuentran tropas nicaragüenses.

¿Le pedirán permiso a Nicaragua para esa visita? ¿Llegarán sin avisar lo que puede tener graves consecuencias? Finalmente, ¿accederá Insulza a correr la aventura?
Insulza sobrevoló el San Juan
Como una muestra de exhibición de soberanía, el gobierno del presidente Daniel Ortega invitó a subir al helicóptero ejecutivo a su huésped diplomático, y lo llevó a sobrevolar el río, la frontera sur de Nicaragua y San Juan de Nicaragua, cercano al sitio que ambos países se disputan.

Si bien en la cobertura a la visita no hubo más presencia que la de la prensa oficialista, en vídeos de la oficina de prensa del Ejército se nota que la nave azul y blanco aterrizó en un claro boscoso y que bajaron oficiales militares, el canciller Samuel Santos y el responsable del dragado, Edén Pastora.

También iban el jefe de la Fuerza Aérea, general de brigada Jorge Miranda Jaime; el jefe de la Fuerza Naval, contralmirante Jorge González, y jefes de las tropas del Destacamento Militar Sur asentado en la región.

De acuerdo con el vídeo, filmado por el Ejército nicaragüense, el equipo enviado de la OEA no bajó de la nave a pisar el territorio que, de igual modo, no se supo si era el territorio que Costa Rica reclama.

Una breve comparecencia y se va

Al final de la tarde, a su regreso del vuelo, antes de regresar a San José, Insulza se presentó a una comparecencia breve en el salón de protocolo del Aeropuerto Internacional “Augusto C. Sandino”, donde respaldó brevemente la propuesta del presidente Ortega de amojonar los límites como principio para dirimir el diferendo limítrofe iniciado por Costa Rica.

“Yo creo que, efectivamente, la solución para esto está en un diálogo que permita avanzar, como lo dijo el presidente Ortega ayer, en el amojonamiento de toda la frontera y en base a eso empezar a ver los problemas que realmente puedan existir”, afirmó Insulza, antes de partir hacia Costa Rica, donde ayer mismo lo esperaban las autoridades del país que administra Laura Chinchilla.

Las autoridades del vecino país del sur han expresado cierta desconfianza al papel de la OEA, y mediante un discurso agresivo, han presionado al organismo al decir que verán si realmente es un foro confiable para resolver problemas: “Hemos sido muy claros: Si el sistema interamericano nos falla, si se muestra débil, nosotros seguiremos hacia instancias superiores. Estamos dispuestos a llegar, si es del caso, hasta el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, advirtió Chinchilla.

Insulza arribó el sábado a Managua en una labor facilitadora del diálogo entre Nicaragua y Costa Rica, a fin de resolver el conflicto limítrofe que llegó al seno de la OEA, luego que Costa Rica denunciara que militares nicaragüenses se asentaron en una esquina de su territorio, cosa que Nicaragua niega tajantemente.

Del viaje a la zona, el enviado de la OEA dijo: “Nos formamos un cuadro bastante claro, que es mucho más real que mirar solamente los mapas”. Antes, en el encuentro con Ortega el sábado en la noche, expresó que no veía en Nicaragua “ánimos de confrontación”.

Ortega, quien acompañó a Insulza a la terminal aérea antes de su viaje a San José, reiteró que para resolver estas diferencias, Nicaragua y Costa Rica, deben conformar una comisión binacional que dé paso al amojonamiento de la frontera.

“Le hemos manifestado nuestra disposición a que se pueda integrar a lo inmediato la comisión, una comisión bajo los auspicios del Secretario General, integrar esta comisión para entablar el diálogo entre Costa Rica y Nicaragua, y que ello nos permita establecer una agenda, y en la agenda misma ir fijando acuerdos que nos permitan de una vez por todas resolver esta situación”, señaló Ortega.

Posición invariable
El sábado, en la primera entrevista con Insulza, Ortega mantuvo invariable la postura del país: “Nicaragua no ha ocupado ni ocupará territorio costarricense”.

Ante la visita oficial del enviado de la OEA al Río San Juan, Costa Rica respondió anunciando mediante la Cancillería que este lunes, llevarían a Insulza a la llamada “Isla Calero”, según un despacho de agencias internacionales desde San José.

En el Ejército de Nicaragua el anuncio era desconocido, y no se sabía de alguna solicitud formal de permiso de parte de Costa Rica para sobrevolar o aterrizar en la zona donde hay un campamento militar.

Insulza en una encrucijada
La situación coloca a Insulza, quien se ha mostrado prudente en sus declaraciones, en un terreno pantanoso: ¿se atreverá a desafiar la soberanía de un país al que llama al diálogo para revolver un diferendo limítrofe? ¿Bajará al territorio que ambos países consideran suyo y avalará a San José como dueña del territorio al bajar en la zona? ¿Nicaragua dará el permiso de ingreso o sobrevuelo en la zona, incluso si en las naves va Insulza?