•   SAN CARLOS / RÍO SAN JUAN  |
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El sacerdote franciscano de Costa Rica, Carlos Torres, expresó preocupación por las consecuencias que ha originado el dragado del Río San Juan, y dijo que elevan oraciones porque se resuelva el conflicto a través del diálogo y entendimiento.

Indicó que, a su juicio, los gobernantes de Costa Rica y Nicaragua cuentan con los conocimientos necesarios para encontrar la mejor salida. Torres expresó que los mandatarios de ambos países, Laura Chinchilla y Daniel Ortega, deben tomar en cuenta la convivencia entre las poblaciones de ambos países, “nos queremos como hermanos”, apuntó, al advertir que “hay intereses foráneos que están motivado la tensión y confrontación y propiciando el agravamiento del conflicto”.

Señaló que la mayor preocupación de los costarricenses es la presencia de tropas norteamericana en el Mar Caribe costarricense. “Tememos que esos intereses infiltrados entren en juego y aprovechen la coyuntura política para generar un conflicto armado”, afirmó.

El 2 de julio del presente año, el Congreso de Costa Rica aprobó el arribo de 48 naves de guerra de Estados Unidos, aviones y helicópteros artillados y hasta 7,000 efectivos de la Armada.

El permiso legislativo, solicitado por el gobierno y aprobado por sus diputados, levantó un polvorín en ese país sin ejército desde 1948, donde diversos sectores acusaron al gobierno de propiciar una ocupación militar norteamericana.

“Allí están los militares norteamericanos en el océano costarricense, ¿qué pasaría si les autorizan entrar a tierra firme? se preguntó.

A su juicio, esos grupos de interés “han usado hasta los medios de comunicación para colectivizar la tensión entre los dos pueblos vecinos”, y lamentó que Costa Rica se proyecte con “esa xenofobia hacia los nicaragüenses, cuando nosotros valoramos la riqueza de la cultura de Nicaragua”.

A juicio del sacerdote, los últimos acontecimientos sobre el Río San Juan apuntalan hacia “un plan de desestabilización de la región centroamericana, tenemos los espacios diplomáticos, y es contradictorio que personas preparadas no puedan ponerse de acuerdo, hacer un buen discernimiento y tomar la mejor decisión por nuestros pueblos, no queremos confrontación, queremos la paz, vivir y desarrollarnos”, concluyó.

La versión oficial de la presencia militar de EU es el supuesto reforzamiento de las operaciones contr a el narcotráfico que desde hace 11 años realizan en el país los guardacostas de Estados Unidos, en coordinación con las autoridades policiales costarricenses.