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Familiares de los jóvenes Rider y Euladio Bravo González, de 29 y 14 años, brutalmente asesinados en la comarca El Black, jurisdicción de Rosita, en el Caribe Norte del país, denunciaron en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, que las autoridades no han hecho nada por atrapar a la banda de delincuentes, y al único en custodia se le dio la libertad.

La denuncia fue interpuesta por Gregorio Bravo Espinoza, padre de las víctimas ejecutadas, que fueron ultimados el miércoles 13 de octubre, cada uno por cuatro balazos en el cuerpo y uno en la cabeza.

Él vino hasta Managua a hacer pública su situación de incertidumbre, asegurando que las autoridades no han dado con el paradero de la banda de asesinos, que sentenciaron a muerte a toda su familia desde el día que se llevaron a sus hijos. Mientras tanto, comentó que Enrique Ruiz, el único detenido por el caso, fue puesto en libertad.

“Yo lo denuncié en la Policía, porque él andaba esa mañana con la banda, cargando un fusil AK, y su cuñado tenía una escopeta”, señala el señor Bravo.

Tamara Hernández, abogaba del Cenidh, dijo que indagaron con las autoridades de Siuna. Alegan que están investigando el caso y están tras la pista de la banda desde hace 20 días, para lo cual solicitaron el apoyo de 30 efectivos del Ejército de Nicaragua.

Comentó que en el caso del detenido, las autoridades argumentaron que éste era requerido por otra situación, no por el caso del asesinato por lo cual el señor Bravo alega que lo denunció.

Aunque no está claro el origen del crimen, se rumora que la banda armada buscaba matar a Rubén Bravo González, de 31 años, hermano de los fallecidos, pero al no encontrarlo asesinaron a sus hermanos menores.