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En el 2006, en una misión del Centro de Investigaciones Geocientíficas de la UNAN con EL NUEVO DIARIO, recorrimos todo el caudal del Río San Juan, desde San Carlos hasta San Juan del Norte. El objetivo era constatar en el terreno la exacta frontera sureste de Nicaragua.

Uno de los motivos del viaje de 2006 al Río San Juan, era dar respuesta académica a una publicación de la Universidad de Heredia, Costa Rica, que aseguraba “confusión”, en el tramo fronterizo, pero sin hacer referencia alguna de invasión territorial, ni extensión ilegal de Nicaragua sobre territorio costarricense.

Se habló, entonces, que la desaparición del mojón principal, el Hito número 1 en las aguas del Caribe, que define las fronteras entre Nicaragua y el país del Sur, para los ticos “es indicativo de que la franja binacional es confusa”.

Víctor J. Barrantes C., del órgano de la Universidad Nacional de Heredia “Campus”, escribió que “existe la posibilidad de que la línea que hemos considerado como fronteriza y que divide los territorios de Costa Rica y Nicaragua no se conozca con certeza, pues algunos de los mojones que demarcan tales linderos desaparecieron, otros están dañados y hay casos en que la identificación es dudosa, pues no coinciden con el trazado original”.

Del otro lado aprecian “irregularidades”

El reporte de “Campus”, dice que el estudio comparativo de la posición de los mojones de delimitación de la frontera norte, según el trazado de Alexander y según la determinación en el sistema wgs84, elaborado por los ingenieros Estaban Dörries, Jorge Moya y Julio Roldán, de la Escuela de Topografía, Catastro y Geodesia de la Universidad Nacional (UNA), confirma tales irregularidades.

“Las anomalías se presentan sólo en aquella sección que no está demarcada por el Río San Juan, en cuyo caso no existe duda de que la frontera la constituye la margen derecha del río.

En la sección amojonada hay algunos hitos perdidos, entre ellos el número uno, ubicado en Punta Castilla. También existen dudas respecto a la identificación de otros mojones; por ejemplo, aparecen dos con el número 13-1 y la nomenclatura no corresponde con la de las actas Alexander. En otras palabras, los datos no guardan correspondencia según las mediciones modernas”.

Para una respuesta verificable en el terreno, Cigeo y END se desplazaron en marzo de ese año, hasta la esquina sureste de nuestro país, exactamente en Punta de Castilla, en la laguna infestada de lagartos, Harbour Head o Los Portillos, como le dicen en la zona. Una barra de arena producida por los sedimentos venidos de Costa Rica, separa el cuerpo de agua del Mar Caribe.

Logramos comprobar que en Punta de Castilla, salvo el mojón de referencia geodésica A2, lo demás está desaparecido o destruido. Eso no quiere decir que nuestra frontera nacional sea una moneda al aire, que hoy lance la OEA para ver quién gana.

CIGEO: “Todo está bien definido”

El director del Cigeo, ingeniero Dionisio Rodríguez, en respuesta a los académicos ticos --palabras que hoy están más vigentes que nunca--, sostuvo que “si algunos (hitos) se han perdido, algo importante del Acta de Alexander, es que los mojones están bien definidos geodésicamente. Es asunto de reconstruir su posición en el terreno.

Este señor Alexander, además de ubicarlos, los dejó bien documentados. No debe haber controversia alguna para reconstruirlos; es asunto de ubicar el sitio donde se van a construir”.

Estas consideraciones académicas emitidas desde la Universidad Nacional fueron refrendadas, en entrevista separada, por el entonces director de Ineter, el finado ingeniero Claudio Gutiérrez.

Ineter: “Límites están bien asegurados”

El funcionario a quien entrevistamos en Managua, luego del extenso recorrido por el Río San Juan fue contundente: “No hay forma en que se alegue confusión, aunque no estén las marcas físicas.

Incluso, nos dijo en aquella oportunidad, la institución cuenta con imagen satelital y debidamente marcadas las líneas. “Hay cuatro o cinco mojones de referencia para llegar a encontrar el hito número uno: el dos está ubicado de El Castillo tres millas inglesas aguas al Caribe”.


Alexander, previendo eso, deja una serie de referencias geodésicas, indicó, en alusión al ingeniero árbitro designado por el Presidente de los Estados Unidos, quien emitió las actas que llevan su nombre.

Para entrar más en detalle, en esos días de 2006, logramos platicar con el jefe de Geodesia Nacional, considerado uno de los más expertos en ese campo en Centroamérica, Gonzalo Medina.

Nosotros habíamos estado exactamente en el Hito A2, a la orilla de Harbour Head, en territorio nicaragüense. Medina nos dijo: “El mojón “corresponde a la Poligonal Alexander que es la que traza hacia el mar, la línea imaginaria al Hito 1. Esto fue definido en las Actas de Alexander entre 1897 y 1900”.

“No debe haber punto de controversia”

En aquella oportunidad, significamos la labor de la institución universitaria: “Hasta ahora, fuera de las dependencias de gobierno, el Cigeo-UNAN es la única institución académica que se ha involucrado en el tema del Río San Juan”. E hicimos constar las palabras del ingeniero Dionisio Rodríguez: El piensa que “no sólo basta el trazado imaginario, sino que debe existir físicamente el límite fronterizo”.

El académico estableció entonces que algo importante, y no debe ser motivo de discusión, es que la situación está clara, porque en el acta quedaron bien definidos los puntos geodésicos, es decir, donde están o debe estar cada mojón. Agregó: “No debe ser punto de controversia, aun con técnicas modernas, pues éstas no van a sustituir en ningún momento el sitio donde quedó establecida cada referencia”.

En geodesia, un punto limítrofe siempre queda “amarrado” por dos o más señales de referencia.

El Director de Geodesia confirmó que hay mojones en el área de Punta de Castilla tragados por el monte, en sitios pantanosos, que incluso algunas personas han asegurado que existe. Otro está sumergido, y cuando hay marea baja se puede apreciar la mole, aunque está destruida.

El ingeniero Rodríguez dijo: “Hay que reconstruir los puntos que no están, porque los puntos geodésicos existen, es asunto de reubicarlos, y erigir monumentos sólidos que no se vayan a destruir fácilmente por el viento o el agua. Deben quedar visibles como el mojón de la Laguna de los Portillos (Harbour Head). Éste es del tiempo del Acta de Alexander. Es una tarea que debe llevarse a lo inmediato”.

A lo inmediato era marzo de 2006. Cuatro años después de esa advertencia académica, nos encontramos con esta alharaca del Gobierno de Costa Rica.