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Nació en Jinotega, creció en La Concordia y al igual que todos sus hermanos llegó a convertirse en profesional de una de las ramas de la medicina que aún ejerce y enseña en la universidad.

Nos referimos al especialista en Psiquiatría, doctor Humberto López, uno de los pocos nicaragüenses que durante los años 50 se fue a México para estudiar Medicina en la Universidad Nacional de esa nación, no porque sus padres fueran adinerados, sino porque en Nicaragua no tenía como le mantuvieran los estudios universitarios.

Su padre se llamó Ramiro López murió a los 102 años y fue el primero que llevó a sembrar los frijoles rojos a La Concordia, su progenitora María Rodríguez todavía vive y recientemente cumplió 95 años, tiene ocho hermanos. Uno de ellos, el doctor Carlos López, murió en el accidente de un avión de Sahsa en Honduras el 27 de octubre de 1989.

Hizo parte de su Primaria en Jinotega, terminándola en el anexo de la Normal en Managua. Se bachilleró en el Ramírez Goyena en 1954, junto a Virgilio Godoy, Rodolfo Sánchez, Ernesto Álvarez Montenegro, Edmundo Pavón, entre otros.

“Somos la primera promoción del Goyena con Guillermo Rothschuh Tablada de director, con un nuevo edificio y de donde surgieron los símbolos de ese instituto hasta la actualidad: la bandera, el lema”, dijo el doctor López.

En el Goyena López militó en la Federación Estudiantil la que tenía un programa de radio en la Panamericana y Radio Managua. “Era un programa con plena militancia antisomocista”.

Una vez que se bachillera viaja a México para estudiar Medicina, no como hijo de un adinerado, sino de un campesino que con muchos sacrificios le enviaba alguna cantidad de dinero para mantenerse en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Primera puerta del destino

López en el primer año de Medicina fue el mejor estudiante y como su padre ya no podía enviarle dinero, él planteó la necesidad a los profesores de la UNAM de que no podía seguir estudiando por falta de dinero, pero el destino le abrió una puerta porque le dieron un trabajo como enfermero forense. Ese trabajo lo tuvo hasta el cuarto año de Medicina.

Cuando está en cuarto año de la carrera llegó de gobernador del Estado de México un eminente cirujano, quien dijo que los médicos se hacen en el hospital y “ustedes los de cuarto año van a ser internos y nos comenzaron a pagar y así dejé la enfermería y con los 40 dólares que nos daban podía vivir hasta que terminé la carrera”, dijo.

Pionero del servicio social

Desde antes de graduarse en México, López había planteado la necesidad de establecer el servicio social para aquellos nicaragüenses graduados en Medicina en el exterior vinieran al país a hacer el servicio social pero no le hicieron caso las autoridades del país.

López, una vez que llegó a Nicaragua graduado como médico se fue a hacer su propio servicio social a Yalí. Después retornó a la capital mexicana para hacer la especialidad de Psiquiatría, así como una maestría en Psicoterapia en Washington, regresando a Nicaragua en 1968 y “desde entonces ejerzo la psiquiatría y simultáneamente la docencia”.

Fue a estudiar Psiquiatría porque se ganó una beca por dos años y a través de un contrato con el Seguro Social la beca la amplió. Los alcances del contrato establecían que López una vez graduado y de regreso al país tenía que trabajarle al INSS por ocho años, “pero cuando regresé al conocer mi posición antisomocista no me dieron trabajo”, dice el galeno.

A los seis meses de regresar a Nicaragua –hace 42 años- fundó la Escuela de Psicología de la UNAN-Managua en la que comenzó a impartir clases. También tiene el honor de ser fundador de la Escuela de Medicina de Managua de la que fue su director.

En su currículum se encuentra que fue rector de la UNAN- Managua durante siete años (de 1983-1990).

Lucha antisomocista

López desde que regresó a Nicaragua en 1968 se incorporó a la lucha antisomocista. “Soy amigo de Virgilio Godoy y aunque nunca milité en el Partido Liberal Independiente (PLI), siempre estuvimos en el antisomocismo”.

También tuvo una militancia gremial y desde la Asociación Médica de Managua “tuve una lucha fuerte por el apoderamiento de la medicina por parte de Somoza, en la lucha para combatir la forma como compraba la dictadura a personas para obtener el control del Colegio Médico.

Esto lo llevó a formar la Fesomenic (La Federación Médica de Nicaragua) unos años antes del triunfo de la Revolución de 1979, militó en el FSLN desde 1970, cuando cualquiera que siguiera la causa si Somoza lo agarraba lo mataba “y por eso es que nos duele lo que actualmente está pasando, ver el abuso del FSLN”.

“El presidente (Daniel) Ortega abusa, usa y manipula”, dice el doctor López quien jamás había pertenecido a ningún partido político. Solamente “pertenecí al FSLN hasta que me hice a un lado porque ya no era posible continuar”.

“Me desprendo del FSLN entre 1992 y 1993 cuando vemos que comienzan a denunciarse los abusos que se cometieron, cuando vemos que la Dirección Nacional abandonó prácticamente la militancia y organización y de alguna manera eso nos fue desencantando debido a la aparición de una camarilla que se volvieron millonarios”, dijo.

“La gente más preparada y profesional que estaba en el FSLN fuimos viendo que no era eso por lo que se luchó contra el somocismo”, sostiene el galeno.

Sobre la demanda de los jubilados
Con respecto a la demanda que mantienen más de 20 mil adultos mayores que reclaman al INSS una pensión mínima, el doctor López fundador y presidente de la Fundación Nicaragüense de la Tercera Edad, respaldó la demanda justa de los ancianos que no completaron las 750 semanas.

López le recordó al gobierno que desde 2002 en la Asamblea Mundial de Madrid todo gobierno tiene la obligación de promover al máximo la seguridad social y el reconocimiento de la necesidad de pensiones que sean realmente útiles para la vida y no míseras pensiones y además la extensión y universalidad de las pensiones.

“Por el hecho que una persona sea un adulto mayor el Estado tiene la obligación de darle una pensión, porque durante esos sesenta años de edad cumplidos hemos cotizado, hemos pagado impuestos y muchas cosas”, dice el doctor López, quien es del criterio que la demanda actual de los ancianos está bien fundamentada.

Jubilación “por decreto”

López dice que si fuera el gobernante de Nicaragua “yo no promovería la jubilación sino la voluntariedad a partir de los 60 años de retirarse con una pensión o seguir laborando, pero que no lo obliguen al que no puede seguir trabajando”, dijo el galeno, quien de paso recordó que al saliente ministro de Educación, Miguel de Castilla, dicen que el Presidente de la República emitió un decreto donde manda a jubilar al funcionario. “Eso es algo ridículo”, dijo.

Sobre los pre jubilados

Con respecto a los prejubilados, el doctor López ha sugerido al INSS la necesidad de llevar a cabo cursos, talleres de prejubilación “para que la gente no mire la jubilación como algo lindo y rico, aunque hay estudios (en otros países) que hablan de la post jubilación.

Esa etapa que pasa un trabajador que está por jubilarse el doctor López la definió con la siguiente afirmación “vemos la jubilación como un matrimonio que no es bueno, la luna de miel dura algunos meses, pero después de cuatro meses el jubilado ya no sabe que hacer”.

Por eso “el programa nuestro –en la fundación que preside- establece que el que se va a jubilar o el que es viejo aprenda a vivir activando sus amistades, sus habilidades, leyendo, haciendo trabajos, moviéndose, caminando y no aislado porque lo que destruye es la inactividad”.


ebarberena@elnuevodiario.com.ni