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En Nicaragua el análisis de la saliva y el sudor en personas implicadas en un proceso judicial, ya no será ficción de serie de televisión, pues el personal del laboratorio de toxicología del Instituto de Medicina Legal, IML, de la Corte Suprema de Justicia, ya está validando el procedimiento, para ofrecerlo como nuevo servicio en 2011.

Según Sergio Salazar, responsable del Laboratorio de Toxicología, del IML, lo que están haciendo es ampliando el menú de ensayo o estudios, para hacer la toma de muestra menos invasiva y menos traumática para la persona, garantizando siempre que la muestra sea representante de lo que se busca. El año pasado introdujeron el análisis de uñas y cabello.

“Hay mucha gente que teme ceder un poco de su sangre, pero si tomamos saliva o sudor la toma de muestra es menos invasiva, siempre y cuando garanticemos que lo que andamos buscando estará presente en cualquiera de estos dos fluidos”, expresó el químico forense.

Todo este año ha sido de pruebas y experimentación para validar el proceso, es decir desarrollar experiencias dentro del personal y hacer consultas con expertos de otros países.

Resultados contundentes

“Nuestros análisis van a juicio, entonces siempre debemos aportar la mayor fortaleza científico-técnica para que nuestro dato sea robusto, porque de esa prueba de juicio dependerá la condena o la libertad de una persona”, expresó el forense.

Salazar también aseguró que se está tramitando la adquisición de nuevos equipos para el laboratorio forense e ir mejorando el servicio a la población.

En el laboratorio de toxicología se analizan muestras tomadas a personas vivas o muertas, que estén asociadas a la comisión de un delito para determinar presencia de etanol, drogas de abuso, sobredosis de medicamentos, plaguicidas y algunas sustancias tóxicas naturales, como el floripón, tomada como estimulante y que en exceso puede causar la muerte, explicó el químico.

Más de 300 análisis

Según las estadísticas de medicina legal, el laboratorio de toxicología recibe entre 80 y 100 solicitudes de análisis, eso representa entre 300 y 350 estudios, ya que algunas solicitudes llevan hasta tres muestras.

Por ejemplo, las muestras extraídas a un cadáver son intravenosas, humor vítreo (fluido) del ojo y se le puede agregar contenido gástrico, hígado, riñón o cerebro, depende de la complejidad del caso, detalló el forense.

Según Salazar, los análisis más frecuentes son los que provienen de delitos como homicidio doloso (por accidentes de tránsito) y violencia intrafamiliar, donde solicitan saber el grado o presencia de alcohol en la sangre. De estos, casi el 90 por ciento de los procesados tienen presencia de etanol (alcohol) en la sangre.