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El Encargado de Negocios de la Embajada de Francia, Dominique Gautier, expone en una carta enviada a este rotativo sus consideraciones respecto a la denuncia de un par de inmigrantes nicaragüenses que aseguran haber sido maltratadas en clara violación a los derechos humanos. Aquí el texto:

Sr. Francisco Chamorro
Director
El Nuevo Diario
Estimado Señor Director

Después de leer el artículo publicado ayer en la primera página de El Nuevo Diario sobre el asunto de las migrantes nicaragüenses detenidas en el aeropuerto de París, no puedo más que lamentar la publicación precipitada y sin la debida verificación de tales afirmaciones, particularmente ofensivas para Francia, emanado de personas que han escogidos la vía de la ilegalidad deliberadamente.

Yo desearía que El Nuevo Diario, que además es apreciado por esta Embajada por la calidad y la seriedad de la investigación periodística, publique esta respuesta en sus columnas.

En primer lugar, insisto en que al contrario de lo que esas personas afirman, la zonas de retención aeroportuaria no son zonas de ilegalidad donde los policías puedan “violarla y matar”. Muy al contrario, esos centros, poco numerosos, son objeto de una vigilancia particular, precisamente por parte de las asociaciones de defensa de los Derechos Humanos de todo orden.

De una manera general, cualquiera que sea el lugar donde supuestamente han tenido lugar, los tratos policiales juzgados abusivos son siempre objeto de investigación, y de ser comprobado, las correspondientes sanciones disciplinarias o incluso penales son impuestas.

Del testimonio mismo de estas Señoras yo elevo por otra parte, que los derechos fundamentales han sido respetados: puestas a la disposición de un traductor y de un abogado, objetos de valor puesto bajo sello y restituidos al regreso, retención bajo protección de una organización humanitaria internacional no estatal (Cruz Roja) entre otros.

En cuanto a lo demás, se trata de acusaciones sin fundamentos, a cuyo propósito esta Embajada se ha tomado la tarea de contactar inmediatamente la policía en las fronteras del aeropuerto de Roissy, Charles de Gaulle, para tratar de verificar.

Sobre el fondo, yo estimo que no conviene fustigar las leyes y reglamentos internacionales que regulan los flujos migratorios, ni a las autoridades encargadas de aplicar, en condiciones a veces difíciles, sino a las redes de trata de seres humanos, que venden, para su más grande beneficio, el sueño de una vida mejor a poblaciones en desamparo.

Yo no le resto importancia a la decepción y la amargura que pueden sentir ahora estas personas, al término de una diligencia que implica renuncia personal y sacrificio financiero, comprendo el rencor que ellas puedan tener hacia las autoridades que han destrozado su proyecto migratorio, elaborado, hay que recordarlo, con conocimiento de causa.

Si hay lección alguna que sacar de este triste asunto, yo pienso que el ejemplo de estas personas debe de conducir a los (las) candidatos (as) a la emigración indocumentada a reflexionar, y a disuadirlos de las proporciones de protagonistas de redes ilegales y de sus parientes y amigos que viven al margen de la ley en el extranjero.

En ese caso concreto, es sabido que en la Región Norte, y particularmente en Somoto, de donde es originaria una de las migrantes, en razón de su ubicación fronteriza. Existen redes de trata de seres humanos. Las autoridades nicaragüenses, en conexión con la Organización Internacional para la Migraciones (OIM) u la ONG “Save the Children” llevan a cabo investigaciones sobre las mujeres migrantes ahí mismo desde hace varios meses.

Sin más a que referirme me es grato expresarle Señor Director, las muestras de mi más alta consideración.


Atentamente,

Dominique Gautier
Encargado de Negocios
Embajada de Francia en Nicaragua