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Aparentemente Erwing Bernardo Chávez Guido, de 22 años, oriundo del barrio La Florida, de Chinandega, fue reclutado por “Los Zetas”, para trabajar como supuesto “mulero” de drogas, en el estado de San Luis Potosí, y al no rendir cuentas de una operación, se escondió e inventó un autosecuestro.

EL NUEVO DIARIO conoció que el joven chinandegano se enroló con la joven Lizbeth Guisela Flores Castillo, de 18 años, conocida como “Liz”, presunta “mulera” de la organización criminal, a quien le habrían matado a una niña gemela, como represalia por la falta de confianza.

Mujer usada para seguirlo

Se supo que “Los Zetas”, presuntamente utilizaron a la joven para seguir los pasos a Chávez Guido, a quien mantienen en la mira. Y una vez que “Liz” sea deportada, recibir información completa de Erwing Antonio, para tomar represalias.

La pareja ingresó ilegalmente junto a una niña de once meses el jueves último, y fueron capturados por efectivos policiales en la vivienda de José María Chávez, padre de Erwing Bernardo, en el barrio La Florida, de Chinandega.

Familiares del joven no informaron a la delegación policial de Chinandega acerca de la llegada de éste y de su conyuge, en un afán de protegerlo, aunque en los primeros días de septiembre, la madrastra de Chávez Guido interpuso formal denuncia por el supuesto secuestro de su hijastro.

La Policía determinó que Erwing Bernardo Chávez Guido, de 22 años, oriundo del barrio La Florida, de Chinandega, quien presuntamente había sido secuestrado por “Los Zetas”, realizó varias llamadas a su padre, José María Chávez, asegurándole que estaba en manos del grupo criminal mexicano, del cual --según él-- escapó tras 20 días de cautiverio.

En la primera semana de septiembre, don Chema, recibió varias llamadas a su celular de parte de un supuesto integrante de “Los Zetas”, quien exigía 10 mil dólares a cambio de la liberación de su hijo, y al exponerle su precaria condición económica, la suma se redujo a 4 mil dólares, los cuales intentó conseguir, pero fue imposible.

Dijo que el supuesto secuestrador le manifestó que entregara el dinero porque de lo contrario “no respondemos por la vida del pinche pelado”, lo cual agravó su diabetes e hipertensión arterial.

El jubilado recibió ultimátum de parte del presunto secuestrador, quien le dijo que consiguiera los 10 mil dólares, y se despidió con un adiós, lo que provocó mayor angustia.

Estuvo a la espera de una última llamada que nunca llegó, en momentos que se celebraba el bicentenario de México, por lo que el progenitor creyó que los supuestos captores, habían dado una tregua o que su hijo había escapado.

A la espera de la verificación de las autoridades mexicanas

El comisionado mayor Lee Edwin López, segundo jefe departamental de la Policía de Chinandega, reiteró que familiares del joven también recibieron llamadas telefónicas de parte de “Liz”, quien aseguró que su cónyuge había fallecido.

“Esperamos la respuesta de la verificación que hace la Policía Internacional, Interpol, para conocer la situación de la pareja en México, saber si hay situaciones que los comprometen o son objeto de búsqueda”, indicó el oficial.

Manifestó que el relato del joven acerca del escape es parte de las incongruencias y de una versión fantasiosa, por lo que profundizan las investigaciones.

“Todo está en entredicho, pero buscamos elementos que nos lleven a esclarecer este hecho”, dijo el jefe policial, quien aseguró que “Liz” no ha sido remitida a Migración y Extranjería, debido a que ingresó ilegalmente al país y esperan información de parte de la Policía de México, canalizada a través de la Interpol para conocer posibles antecedentes o vínculos de ella con organizaciones del crimen organizado.

Dijo que en los próximos quince días conocerán detalles de los movimientos de la pareja en México, aunque ellos niegan vínculos con grupos de mafiosos.

El oficial afirmó que la niña está en buenas condiciones de salud, bajo la tutela del Ministerio de la Familia, Mifamilia.