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Mientras en Managua y en las principales carreteras del país se cambian en un lapso de cada tres o seis meses las gigantografías con la imagen de Daniel Ortega, violando un decreto que firmó él mismo hace 28 años, su mentor y patrocinador, el presidente venezolano Hugo Chávez, prohibió vía decreto el uso de su nombre, imagen y figura en edificios públicos; y campañas publicitarias.

Agencias internacionales dieron información de que la prohibición de Chávez es para no usar su imagen o figura “ en cualquier tipo de obra o edificio público, así como en “organizaciones políticas, sociales y comunitarias” y “campañas publicitarias”.

El decreto señala que la figura de Chávez sólo podrá usarse “previa autorización” del mandatario “para actividades políticas o sociales, campañas publicitarias o propaganda en afiches, fotografías u otros similares”.

También prohíbe a las agrupaciones políticas, sociales y comunitarias su uso para “identificar organizaciones, sociedades, bienes, obras, proyectos, programas, actividades políticas o sociales y campañas publicitarias o propaganda”.

Según indica el decreto, la medida se tomó bajo la premisa de que la imagen de Chávez es “parte fundamental del perfil ilustrativo de la institución presidencial nacional”, por lo que “debe ser empleada bajo controles que permitan la debida identificación, en cuanto al honorable rol del primer mandatario”.

El contraste

Contrario a esto, en Managua, otros municipios y carreteras, se ha vuelto cada vez más común enormes rótulos con la imagen del presidente Ortega, cuyo contenido varía en lapsus de tres a seis meses, en dependencia de lo que se quiera transmitir, tal cual ocurrió en las Fiestas Patrias, cuando lo colocaron como el prócer vivo, junto a figuras de la altura de Rubén Darío, Andrés Castro y el mismo Augusto C. Sandino.

Para el director Ejecutivo del organismo cívico Ética y Transparencia, Roberto Courtney la decisión de Chávez podría obedecer a una especie de madurez política, de no derrochar recursos del Estado para sumar puntos a su favor por medio de rótulos que al final lo que provocan es repudio en la población.

“Creemos que (lo de Chávez) es una política, que a lo mejor, en la medida que ha avanzado el tiempo, se ha dado cuenta que los estadistas con cierta mesura, han evitado las megalomanías y siempre que se evita y se controla, es bueno para el gobernante, para el país, las instituciones y los mismos actores políticos”, dijo Courtney.

Recordó que el término de culto a la personalidad “es bastante arcaico, primitivo y termina siendo vergonzoso”, y para ello recordó el epigrama del poeta Ernesto Cardenal sobre “Somoza develizando la estatua de Somoza”.

¿Lo emularán acá?

Courtney descartó que la decisión de Chávez se trate de un mensaje para el presidente Ortega, aunque consideró que a partir de la misma habrá quienes tomen nota de lo que se debe y lo que no se debe hacer, con el dinero que les provee a través de los petrodólares.

“Lo que pasa es que en el caso de la propaganda de aquí, lo que observamos es una intención de vincular su persona a niveles de los grandes héroes de la patria, lo cual es absurdo porque la población de cualquier ideología te dice que para estar en esa foto debes de haber pasado todas las pruebas, incluyendo la de la muerte en honras, porque se trata de figuras póstumas no héroes vivientes”, dijo Courtney.

“El nefasto culto al caudillo”

El ex vicecanciller de Nicaragua, Víctor Hugo Tinoco, no se atrevió a especular sobre la decisión que tomó Chávez, pero resaltó que la idolatría que han pretendido que se haga a la figura de Ortega, se debe al apoderamiento que éste y su familia lograron de lo que antes fue el Frente Sandinista.

“Eso vuelve natural la presentación de la imagen de ese caudillo como el salvador, el todopoderoso que tiene el poder económico y el poder político”, dijo Tinoco.

Recordó que la decisión de Ortega de poner su imagen por donde se le ocurre, viola abiertamente el Decreto Número 2, aprobado el 20 de julio de 1979 y publicado en La Gaceta el 22 de agosto del mismo año por la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, conformada entre otros por Violeta Barrios de Chamorro, el ex vicepresidente Sergio Ramírez (1985-1990); Moisés Hassan, Alfonso Robelo y el mismo Daniel Ortega.

El decreto, relacionado con “la prohibición de monumentos, nombres, fotografías y afiches”, señala en su literal “d” que no está permitido “colocar en lugares públicos fotografías de funcionarios al servicio de la Patria, lo mismo que designar con sus nombres obras al servicio del pueblo”.

“Es decir se viola ley, la Constitución, porque esa es la forma en que Ortega trata de mantener el mensaje hacia su base de que él es el único que puede manejar ese partido y que es insustituible y hacia el resto de la sociedad, transmitir el mensaje de que es invencible y que no hay que estar contra él”, dijo el disidente del partido de gobierno.