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Nosotros, intelectuales y artistas comprometidos con la razón, la ética y la fraternidad que consolidan la paz y la armonía entre los pueblos del mundo, vemos con profunda preocupación la trampa  en que la politiquería, nacionalismos ciegos y patrioterismos electoreros montan  para hacer caer a Costa Rica y Nicaragua.

No somos juristas autorizados para emitir fallos en un conflicto de complejos matices e intereses, y por ello confiamos en  el Derecho Internacional que otorga herramientas para evitar la fuerza. Especialmente los escritores y artistas costarricenses y nicaragüenses, que con la solidaridad racional de escritores y artistas del mundo suscribimos esta convocatoria para reafirmar la fraternidad entre nuestros pueblos, nos declaramos convencidos de que es deber de nuestros gobiernos sentarse a dialogar sobre un proyecto binacional de desarrollo humano y protección ambiental en la Cuenca del San Juan, antes que enviar tropas o emitir pronunciamientos retóricos y fanáticos, para no dividir las aguas de un río nicaragüense –el río San Juan— cuyo destino histórico es unir Centroamérica entera.

No podemos ahogarnos en el río. No debemos encallar en sus raudales. No podemos tolerar que se irrespete la soberanía de ningún país, como tampoco que en patrioterismos prefabricados se agazapen los oportunistas de siempre. Tenemos que evitar que se derrame una sola gota de sangre, pues a estas alturas esa gota inclinará la balanza entre civilización y barbarie, a favor de esta última.

Somos pueblos civilizados -orgullosos de una gran cultura compartida-, y a ticos y nicas nos consta tener una inquebrantable vocación de libertad. Ticos y nicas proclamamos que si hay que dar sangre, con gusto la daremos como transfusión ejemplar y democrática para preservar y proteger la vida del vecino, prójimo histórico; hermandad indisoluble que nos transforma en Abeles, en permanente alerta contra los Caínes.

Hoy, con la xenofobia y la irracionalidad, una vez más hacen evidentes sus siniestros y viejos propósitos William Walker y el seudonacionalismo de los patrioteros. Una vez más debemos unirnos contra toda clase de filibusteros, con la civilización, la razón y la fraternidad anidadas en alma y mente.

Por ello alentamos al diálogo y a la confraternidad frente a este nuevo conflicto que, ante la inmensidad y majestuosidad del Río San Juan, es un minúsculo pantano. Tanto esplendor es para no ahogarse en odios. Es como si la naturaleza hubiera dotado a Nicaragua de un río donde cabe toda la paz del mundo. Un río que por sí mismo es una lección de serenidad. Que nos vive diciendo con el rumor de sus aguas, río abajo o río arriba, que vivir es tan necesario como navegar. Que navegar es vivir en paz. Por ellos convocamos y nos autoconvocamos a ser guardianes de esa paz y heraldos de esa armonía.

 San José, Costa Rica, y Managua, Nicaragua, a los 18 días del mes de noviembre de 2010.


Adriano Corrales Arias, escritor, Costa Rica
Leda Astorga, artista plástica, Costa Rica
Luis Rocha, escritor y periodista, Nicaragua
Vidaluz Meneses, poeta, Nicaragua
Óscar Núñez, escritor y periodista, Costa Rica
Guillermo Fernández, escritor, Costa Rica
Julio Francisco Báez Cortés, escritor nicaragüense
Florencia Urbina, artista plástica, Costa Rica
Julia Ardón Morera, fotógrafa, Costa Rica
Otto Apuy, artista plástico, Costa Rica
Alfredo Trejos, poeta, Costa Rica
Edgar Zúñiga, escultor, Costa Rica
Leda García, poeta y periodista, Costa Rica
Mario Urtecho; narrador nicaragüense
Nidia González, poeta y pintora, Costa Rica
Freddy Pacheco, biólogo, Costa Rica
Jorge Lagos Nilsson, escritor y periodista, Chile
Tito Leyva, escritor, Nicaragua
Edelberto Torres Escobar, escritor nica-guatemalteco-tico
José Luis Rocha Gómez, sociólogo e investigador antropológico, Nicaragua
Magda Zavala, ensayista y catedrática costarricense
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