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A pesar de que el doctor Edmundo Sánchez, Director de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud, Minsa, aseguró que el cólera está controlado en Nicaragua, el gremio médico nicaragüense consideró que de llegar esta epidemia al país, sería “catastrófico”, puesto que las autoridades competentes no están preparadas para una eventualidad de este tipo.

En el congreso de la Asociación Médica Nicaragüense, efectuado recientemente, los galenos analizaron la situación epidemiológica actual de la nación y concluyeron que el Minsa no está apto para recibir una pandemia de gran magnitud, como lo es el cólera.

Esto se evidenció con el comportamiento mostrado por dicha entidad durante la propagación de la leptospirosis.

“Decretaron alerta sanitaria hasta que la leptospirosis se les había salido de las manos. Hubo muertos y centenares de enfermos, lo cual refleja que no existe un sistema de vigilancia permanente. Además, desde la epidemia de Achuapa en 1995, el Minsa debió tomar las medidas necesarias para prever brotes epidémicos en las zonas ya conocidas, las que deberían tener notificación obligatoria de los casos clínicamente diagnosticados como sospechosos de la enfermedad”, explicaron los médicos.

Agregaron que en el caso de la leptospirosis, la respuesta fue tardía, puesto que dejaron pasar muchos casos y esperaron que sucedieran varias muertes para tomar medidas efectivas.

Imprudencia temeraria y política

“Actuaron con imprudencia temeraria, entendiéndose como tal la violación de las normas elementales de cuidado. Ésto significa que violentaron el artículo 141 del Código Penal”, añadieron.

Los congresistas coincidieron en que los directivos del sistema de salud hicieron política con la leptospirosis, por tanto, “no necesitamos ser adivinos para saber que se va a morir más gente y habrá más enfermos que la leptospirosis, si nos ataca el cólera. ¡Qué Dios nos agarre confesados!”, exclamaron.

Medicación también politizada

Otro de los factores que también abordaron en el evento nacional, fue la medicación masiva en todo el territorio efectuada por el Minsa, la que según ellos, no fue la adecuada, ya que fue realizada con fines políticos y no médicos, por lo tanto, no se pronosticaron los resultados que esto puede acarrear.

“Ellos exacerbaron el problema ordenando una medicación masiva, con medicamentos antimicrobianos (doxiciclina y amoxicilina), haciendo al menos tres cosas incorrectas; una de ellas es que para los casos de leptospirosis se recomienda la profilaxis o prevención a las poblaciones en riesgo, y no a toda la población en general. Para la epidemia de Achuapa, el CDC de Atlanta, que es una institución autorizada y con amplia experiencia en epidemias, no recomendó la medicación masiva, y no lo ha hecho en los dos brotes anteriores”, añadieron.

Según los expertos, los CPC han medicado con Doxiciclina a mujeres embarazadas. Este medicamento se clasifica dentro de la categoría D de riesgo en el embarazo, por ende, esta receta puede dar un efecto letal sobre el desarrollo esquelético y el crecimiento óseo del feto y de los niños pequeños.

De igual manera, manifestaron que uno de los errores más graves es que la medicación masiva va a crear resistencia antimicrobiana en la población, es decir, que los gérmenes se volverán más fuertes ante la aplicación de los antibióticos.

“Éste es un hecho que no midieron y que no son capaces de calcular, ya que no tomaron en cuenta las consecuencias de la resistencia en los próximos años. Aquí lo que hicieron fue un uso irracional de los medicamentos, violentando las mismas normas del Minsa, que obliga a tener un uso racional, usándolos de forma justificada y valorando riesgos y beneficios”, destacaron.