Rafael Lara
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Organizaciones de derechos humanos señalan que la discriminación y xenofobia contra los nicaragüenses en Costa Rica no tiene nada de nuevo, pero es un avance positivo que la presidenta Laura Chinchilla reconozca no sólo eso, sino también la importancia de la mano de obra nicaragüense para la economía de aquel país.

Bayardo Izabá, coordinador de la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones, consideró que no se puede generalizar, sin embargo, es legítimo que se reconozca el problema desde la máxima autoridad del vecino país, y quizá de alguna manera esto contribuya a un mejor entendimiento.

“En Costa Rica habita medio millón de nicaragüenses, y son parte de la economía costarricense. La afectación de esta población migrante representaría un fuerte golpe en dos vías: por una parte su deportación del vecino país representaría un impacto para el sector servicio y sus cosechas, pero también socialmente sería difícil para nuestro país poder proporcionarles las condiciones de vida necesarias, eso sin contar lo que significaría dejar de tener ese ingreso de divisas”, remarcó.

Izabá expresó que existe una marcada interdependencia de ambos países, y la xenofobia, en cualquier vía no es una respuesta inteligente, por lo cual es necesario que la situación se resuelva a través de los canales diplomáticos en organizaciones internacionales.

Para Marcos Carmona, Director de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, en necesario que los gobiernos lleguen a un entendimiento para restablecer el clima de paz entre los dos países, ya que los ataques verbales entre la población nica y tica están incrementando la xenofobia, y los trabajadores nicaragüenses en Costa Rica son los más afectados.