elnuevodiario.com.ni
  •   TEGUCIGALPA  |
  •  |
  •  |
  • AFP

El ministro de Seguridad de Honduras, Oscar Alvarez, denunció hoy que están ingresando al país armas de guerra y hombres con entrenamiento militar procedentes de Nicaragua con el fin de desestabilizar al gobierno.

La policía y el ejército tienen "evidencias del ingreso de armas de guerra como (fusiles) AK-47, M-16 y posiblemente otras armas más potentes que pudieran estar siendo utilizadas por grupos que quieren desestabilizar la democracia en nuestro país", afirmó el ministro en rueda de prensa. "Nos han informado que han entrado por Nicaragua, que han entrado también en contenedores", añadió el funcionario.

El ministro hondureño hizo esta denuncia mientras Nicaragua enfrenta, desde hace un mes, un conflicto fronterizo con Costa Rica. Alvarez, que no proporcionó evidencia, hizo su denuncia un día después de que el presidente hondureño Porfirio Lobo desplegara cientos de policías y militares en la conflictiva zona del Aguan, 600 km al noreste de la capital, escenario de disputa por tierras entre campesinos y terratenientes. "También tenemos información (...) que se están reclutando hondureños para ser capacitados fuera del país y esto también lo estamos investigando y parte de la operación que estamos llevando a cabo en el Bajo Aguan", aseveró el ministro.

Denunció que "han muerto tres personas porque no necesariamente quieren ir a recibir el entrenamiento fuera del país". Lobo, quien sostuvo que en el Aguan hay cientos de armas en poder de civiles, indicó sobre el despliegue policial-militar: "vamos a estar el tiempo que sea necesario con la cantidad de personal que sea necesario".

El 15 de octubre en esa zona murieron cinco campesinos en un enfrentamiento a tiros con guardias del acaudalado e influyente terrateniente Miguel Facussé. El 14 de abril el gobierno y agrupaciones campesinas alcanzaron un acuerdo para poner fin a estos conflictos, que contemplaba el reparto de tierras, pero no ha podido ser instrumentado.

Según el acuerdo, el gobierno se comprometía a entregar 11.000 hectáreas a los labriegos, que las pagarían sin intereses en un plazo de 11 años. Pero el gobierno y los terratenientes no se han puesto de acuerdo en el precio de los terrenos, algunos de los cuales están cultivados de palma africana, que sirve para elaborar aceite comestible.