Rafael Lara
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La conmemoración del Día Internacional de Lucha por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres deja al descubierto casos emblemáticos que sobresalieron este año, comenzando por el caso de Fátima Hernández.

“Sin embargo, éstos no son los únicos. En el sector de Las Minas, ocurrió una situación similar a un caso de Ciudad Sandino, donde después de una mediación por maltrato intrafamiliar, mandaron a la mujer a convivir con su victimario bajo el mismo techo y el hombre prácticamente salió sólo a matar a su pareja”, dijo Fátima Millón, quien forma parte de la Red de Mujeres contra la Violencia, organización que sostiene una fuerte crítica ante el recurso de mediación.

Por otra parte, mencionó como grave el tráfico de influencias en las instancias policiales y judiciales. Algo que las víctimas prefieren no sacar a luz pública porque no están preparadas para enfrentar el sistema de inseguridad que sostiene a la “justicia” nicaragüense.

Millón dijo que después de Hernández, hay otro caso ocurrido en el Ministerio de Gobernación, “pero la víctima golpeada prefiere no denunciarlo públicamente, comenzando conque aplicaron medidas cautelares, y la ministra Ana Isabel Morales es la fiadora del agresor”.

Herenia Amaya, de la coordinación de la Red de Mujeres, dijo que hoy desde las nueve de la mañana, como parte de la conmemoración, tienen planificada una marcha de denuncia y demanda por el respeto de los derechos de las mujeres, e igual que en Managua, en otros departamentos se realizarán muestras de repudio contra los abusadores.

La actividad partirá desde la rotonda del Periodista, hasta la UNI, donde se demandará el respeto a la vida de las mujeres, el acceso a la justicia y que se termine con la impunidad de los agresores.

“El Ciclo de la Violencia”

Por su parte, el Movimiento Autónomo de Mujeres, MAM, en un pronunciamiento hizo una comparación del comportamiento político de los regímenes autoritarios sobre la población, con la violencia de parejas abusivas y el sometimiento que sufren las mujeres en sus hogares, en el llamado “Ciclo de la Violencia”.

“En Nicaragua la violencia tiene rostro de mujer y destaca el discurso gubernamental que proyecta una imagen de estabilidad y abundancia inexistentes, acompañada de acciones ‘caritativas’, abandonando a su suerte a los sectores más desposeídos, en un ambiente que coadyuva al incremento de la violencia. Una dicotomía ha afectado principalmente los derechos humanos de las mujeres”, señalan en su pronunciamiento.