José Adán Silva
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Las autoridades diplomáticas de Honduras se mostraron cautelosas sobre la información suministrada por el Ministerio de Seguridad de ese país, en torno de las denuncias de campesinos armados y entrenados por nicaragüenses.

“Estamos preocupados, esperamos que el ministro de Seguridad, Óscar Álvarez, brinde la información para proceder con lo que corresponde, que es mandar una carta de protesta al país que de alguna forma está teniendo una injerencia y que está sobrepasando su responsabilidad del derecho que tenemos sobre nuestra soberanía”, dijo el canciller hondureño Mario Canahuati.

Demanda pruebas

El jefe de la diplomacia hondureña pidió al funcionario las pruebas sobre los informes de Seguridad que demuestren que nicaragüenses estarían entrenando a grupos para desestabilizar el país.

El secretario de Relaciones Exteriores explicó que Honduras sólo necesita las pruebas de las denuncias “para protestar ante este acto de injerencia”.

“La nota sería directamente a Nicaragua, al Sistema de Integración Centroamericana, y a la ONU; pero hay un procedimiento que se tiene que seguir, porque cuando uno maneja la política internacional hay que manejarla con cuidado, porque si es una información ya fundamentada tengo que compartirla con cancilleres amigos de lo que está sucediendo”, explicó, sin atreverse a dar por cierta las denuncias.

“Una carta protesta depende de información que pueda documentarse. Lo que hemos escuchado es a través de los medios de comunicación y es que el ministro de Seguridad dijo que hay supuestas informaciones que se están constatando de la injerencia de ciudadanos nicaragüenses entrenando a ciudadanos no sólo hondureños, sino de diferentes países. En mi caso, que manejo la política exterior, estoy consciente de la forma prudente que hay que hacerlo, lógicamente estamos esperando el informe para hacer las protestas”.

“Entendemos que los hondureños están inquietos y que esperan la reacción de su Gobierno, defendiendo su soberanía, su honor y territorio, y lógicamente esto también trae consecuencias internacionales”, comentó.

Facussé sí ve “invasión”

Quienes sí creyeron a ciencia cierta las declaraciones, son los más involucrados con las muertes de los campesinos de Bajo Aguán, como el propio terrateniente Miguel Facussé.

“Los que nos atacaron la semana pasada, diciendo que las tierras eran de ellos, traían Ak-47. Eso lo sabe el Gobierno, hubo muertos, calamidades”, dijo el empresario a los medios pro-oficialistas a la administración de Lobo.

Para el empresario “no hay duda” de que las fuerzas irregulares que supuestamente portan sofisticadas armas en el Bajo Aguán, “reciben entrenamiento en Nicaragua”.

“La influencia del exterior es grandísima”, refirió, sin detenerse a analizar el desmentido que sobre el mismo tema hizo esta semana el mismo ministro de Seguridad de Honduras, Óscar Álvarez Guerrero, quien el jueves se retractó de algunas denuncias.

También Micheletti

Otro que sí cree en la versión es el ex presidente golpista del Congreso y usurpador del cargo del ex presidente Manuel Zelaya, Roberto Micheletti, quien ayer se soltó contra media humanidad.

El ex diputado consideró que los mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez, y de Nicaragua, Daniel Ortega, “siguen metiendo sus uñas” en Honduras.

“Tenemos todos los hondureños que reflexionar lo que dijo el ministro de Seguridad, Óscar Álvarez, porque él ha demostrado con hechos las armas que hay acá y ha informado a la población que tenemos la invasión de armamento”, manifestó en una entrevista a HRN.

“Es seguro de que tenemos militantes de la izquierda de Nicaragua que están metidos en el Bajo Aguán, con la intención de provocar desorden y desestabilizar a este gobierno que fue electo democráticamente”, dijo.

Aparecen armas… de EU

Autoridades de la Policía Nacional incautaron varias armas de asalto ocultas en un furgón de encomiendas que ingresó por la aduana de Puerto Cortés y fue interceptado en la Empresa Nacional Portuaria (ENP), informó el viceministro de Seguridad, Armando Calidonio.

El decomiso se efectuó el jueves a eso de las 6:40 de la tarde, en la bodega número 4 de la ENP. De acuerdo con las pesquisas preliminares, iba consignado a varias personas, de quienes no se brindó su identidad, en La Ceiba, Atlántida, aseguró Calidonio.

Ahí se habían encontrado tres fusiles, una escopeta, una pistola, inclusive con mirilla telescópica de largo alcance, así como varias cajas de municiones de diferentes calibres, envueltas en papel aluminio.

Según el viceministro, las armas venían ocultas “cuidadosamente”. La forma en la que se introdujeron es completamente ilegal, procedentes desde San Francisco, California en Estados Unidos.