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Una de las grandes debilidades que presenta el Ministerio de Salud, Minsa, en cuanto a los servicios de atención al público es el desabastecimiento de medicamentos y reactivos médicos en sus unidades sanitarias, ya que no cuenta con una planificación efectiva de sus recursos, porque la distribución de los mismos la hace “al bolsazo”.

El especialista en temas investigativos sobre salud y máster en salud pública, doctor Víctor Méndez Dussan, asegura que esta problemática ha estado desde hace mucho tiempo en el sistema de salud nicaragüense, y se debe a una desorganización estructural a lo interno de la institución competente. Es por ello, que cuando la gente llega a pasar consulta, la mayoría de las veces sale únicamente con la receta.

Según el doctor Méndez Dussan en los hospitales elementales del país, como los de referencia nacional, los regionales y los centros de atención primaria, no existe una verdadera programación en torno a la falta de medicinas.

“Normalmente la programación dentro de las unidades se hace en base a un histórico, obviamente, de esta manera muchas veces no se está considerando de manera real lo que es el crecimiento poblacional o demográfico, esto quiere decir que se está olvidando el factor más importante: los ciudadanos”, informó el galeno.

Asimismo, comentó que la preparación del informe sobre insumos médicos para el año siguiente se efectúa entre los meses de septiembre a noviembre. “Hasta en este momento las proyecciones que se hacen para programar los materiales clínicos, no están ajustados a la realidad, porque las decisiones no son tomadas en consenso, es decir, no se llama al jefe o responsables de áreas médicas para que informen la cantidad de pacientes y los reactivos que se deben priorizar”.

“Entonces, prácticamente lo que están haciendo es en base a una concepción superficial, como dicen popularmente, lo hacen al bolsazo, lo cual no permite planificar de una manera racional lo que es la utilización de la provisión de servicios”, amplió.

Fármacos donados se dañan
Muchas veces, como parte de la inadecuada planificación del Minsa, los diferentes centros son abastecidos con medicamentos que provienen de donaciones, los mismos que no corresponden necesariamente a la demanda que tienen en el lugar de destino, por ende, en la mayoría de los casos este donativo se daña y se desecha.

“De repente llega el montón de medicamento, no se distribuye adecuadamente, porque a veces se le asigna quizás un millón de diclofenac a un hospital que no tiene esa capacidad de consumo, entonces no hay un respeto a lo que es una adecuada distribución dentro de la cadena de utilización de insumos de forma racional”, explicó el doctor Méndez.

De igual manera, el especialista opinó que el desabastecimiento tiene varias connotaciones, primeramente la inadecuada administración y planificación, así como también el inadecuado funcionamiento de las estructuras internas de gestión y la sobresaturación en cuanto a la demanda.

“En otras palabras, no se están priorizando las necesidades básicas verdaderas de la población. Además, tenemos que ver la corrupción en cuanto al manejo de insumos médicos, esto es un flagelo que se ha venido dando desde hace muchísimo tiempo”, concluyó el experto.