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La empresa brasileña Constructora Andrade Gutiérrez, con autorización del Ministerio de Energías y Minas de Nicaragua, MEM, colocó los mojones del proyecto de la represa hidroeléctrica Brito en el Río San Juan, y realiza obras de estudios de suelo, confirmó a EL NUEVO DIARIO la oficina de relaciones públicas de esa corporación.

Jan Theophilo, Director de Comunicación de la empresa FSB Comunicaciones, asesores de relaciones públicas internacionales de Constructora Andrade Gutiérrez S.A., confirmó vía correo electrónico que la empresa que representan contrató a otra compañía para realizar estudios en la zona.

Esta semana, pobladores y organizaciones ambientales y de la Sociedad Civil del departamento de Río San Juan, denunciaron la aparición de mojones en varios puntos adyacentes al castillo, en los costados del lecho, y los atribuyeron a los puntos donde se levantaría la represa del Proyecto Hidroeléctrico Brito.

Hitos con permiso
“Conforme convenio firmado con el Ministerio de Energías y Minas (MEM), para realización de los estudios de factibilidad del Proyecto Brito, la empresa Horizons South América, reconocida internacionalmente en su especialidad y contratada por Andrade Gutiérrez, está realizando trabajos de topografía”, dijo el vocero del proyecto.

Según el funcionario de la empresa brasileña, con oficinas en Río de Janeiro, los trabajos y colocación de mojones tienen como objetivo “hacer el levantamiento de todo el área del proyecto, determinando los niveles de referencia para los futuros Estudios de Factibilidad y Estudios de Alternativas para el Proyecto Brito”.

“Tales hito son necesarios, pero no determinan niveles de embalses ni ubicación de presas, son simplemente geo-referencias para los estudios”, detalló.

Según las proyecciones oficiales, tanto del Ministerio de Energía y Minas, como de la empresa brasileña, el Proyecto Hidroeléctrico Brito pretende aprovechar el caudal de la cuenca del Lago de Nicaragua, que actualmente se descarga hacia el Mar Caribe a través del Río San Juan a un volumen de 500 metros cúbicos por segundo, para generar 250 megavatios de energía.

Para ello deberán represar el Río San Juan a 58 kilómetros río abajo de San Carlos, para subir el nivel del Lago Cocibolca y desviar el agua hacia el Embalse de Miramar, por medio de un canal a través del río Brito, para luego verter las aguas turbinadas en un sitio cercano a las costas de San Juan del Sur, en el Mar Pacífico.

Esperan a Marena
El funcionario brasileño precisó en el correo que envió a END que estos trabajos y la colocación de hitos son preliminares al estudio de impacto ambiental final, el cual sigue “aguardando una posición del Ministerio del Ambiente para que este pueda seguir adelante”.

Dijo, con base a los convenios firmados con Ministerio de Energías y Minas, que en el primer trimestre de 2011 habrá informaciones más consolidadas “que nos permitirá hacer una presentación pública detallada”.

La denuncia de la aparición de mojones en la zona del castillo, debe ser algo que aclaren las autoridades estatales que autorizaron los permisos de estudios, recomendó ayer el director del Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos de Nicaragua (CIRA), Salvador Montenegro.

Dragado y represa, como agua y aceite
De acuerdo con el científico, el proyecto Brito es incompatible con las labores de dragado que realiza el gobierno de Nicaragua en el San Juan, hecho que ha provocado la reacción furibunda de Costa Rica y ha involucrado al país en un conflicto internacional donde terceros países, como Colombia, con ayuda de Honduras, Panamá y Costa Rica, tratan de cercar a Nicaragua para arrebatarles territorios continentales en ambos océanos.

“Dragado y represa son incompatibles, no sólo físicamente, sino que además son una contradicción semántica, porque Nicaragua como país y como gobierno ha dejado claro el interés que tiene en rehabilitar el Río San Juan y darle valor a un recurso natural que ha estado ignorado y abandonado por décadas y siglos, con la intención no sólo de rehabilitarlo, sino de integrarlo a la vida social y económica del país”, dijo Montenegro.

“Para mí resulta un contrasentido que haya una insistencia de parte de las empresas involucradas, que no se dan por aludidas por la situación que atraviesa Nicaragua por la soberanía en ese río”, observó el biólogo, quien recomendó a las autoridades estatales a aclarar a la población los alcances de los acuerdos firmados entre el MEM y la empresa brasileña.

“Habría que analizar con las autoridades del gobierno, cuál es a fondo la validez real del permiso temporal que se le otorgó a la empresa brasileña, qué implicaciones conlleva, porque tengo entendido que ese permiso que otorgó el Ministerio de Energías y Minas solo les da autoridad para que en un tiempo presenten los estudios de factibilidad actualizados, porque lo que se conoce es información antigua de los años 70 sobre el caudal del río y las potencialidades de energía de aquella fecha”, sugirió.

“Yo creo que el permiso no les da autorización para realizar trabajos de campo, de infraestructura, de deforestar o de levantar mojones, de hacer prospecciones, pero eso es algo que las autoridades deben aclarar”, insistió.

¡Que alguien explique!
“Cualquier forma de intervención en el territorio, que no esté contemplado formalmente en el permiso de factibilidad o estudio de impacto ambiental autorizado por el Ministerio del Ambiente, por ninguna institución más, puede ser una violación a las normas ambientales de parte de esa empresa o sus contratistas”, observó Montenegro.

Esta obra contempla la construcción de una muralla de concreto de 10 metros de altura y 400 metros de ancho, localizada aguas abajo de la desembocadura del río Sábalos, a 58 kilómetros de San Carlos, que serviría de tapón al desaguadero natural para aumentar el nivel del Lago de Nicaragua.

“Eso es algo que tienen que ver las autoridades gubernamentales, aclarar a la población los alcances de esos permisos que autorizaron a los proyectistas de la obras, tanto Energía y Minas como Ministerio del Ambiente, es a ellos a quienes les compete cuál es el Estado actual del proyecto”, expresó el científico.

Negocios y soberanía
Montenegro fue quien puso el tema en la agenda nacional al considerar que una muralla afectaría el equilibrio ecológico del río y el lago, el tránsito por el caudal y el nivel de vida de miles de pobladores que quedarían segregados al otro lado del muro o inundados.

“Lo último que yo supe, es que el Ministerio del Ambiente había dado un permiso temporal a los brasileños para realizar estudios de factibilidad, que no sé realmente cuándo vence, quizás estén en el tiempo autorizado, pero insisto que hay que ver qué se les autorizó exactamente, porque si no tienen permisos de intervenir o de realizar acciones de preparación del proyecto, estaríamos ante un abuso a las normas ambientales”, observó.

“Si acaso eso les fue autorizado --colocar mojones y levantar topografía--, eso lo deben aclarar las autoridades que dieron esos avales, a la población de Río San Juan, porque aunque en todo caso quizá sea una acción legal y autorizada, hacerlo de la manera secreta en que se ha denunciado, y en un contexto como el actual, donde se está peleando recuperar el caudal del río y establecer la soberanía en esa zona, no es muy positivo para el país”, dijo Montenegro.