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El llamado Libro Blanco, “Verdades que Costa Rica oculta”, realizado por el Consejo de los Poderes de Estado en Defensa de la Paz y la Soberanía, es un documento de 76 páginas de situaciones del país vecino respecto a Nicaragua, que presenta a los gobiernos de Costa Rica como “mentirosos, depredadores del medio ambiente y xenófobos” contra las poblaciones nicaragüenses que han migrado a ese país.

Cada capítulo, de los doce, se compone de una tesis que se remata, al final de la oración, con la palabra “falso” escrita en mayúscula.

“Costa Rica dice que Nicaragua invadió militarmente su territorio ¡FALSO!”, dice el primer capítulo, y así, el libro, se extiende calificando las denuncias de Costa Rica.

“Costa Rica dice que somos agresores y que ponemos en riesgo la paz y la seguridad de la región ¡FALSO!” dice el libro.

El libro, además, califica de falsa la versión costarricense de que no tienen Ejército, y descalifica a Costa Rica “como un país promotor de paz y democracia”. También lo acusa de destructor del medio ambiente y enemigo a los principios de integración centroamericana.

“Querían quedarse en 1857 con el Río San Juan y con el Lago de Nicaragua, imponiendo una fuerza militar”, acusó el presidente Ortega, quien se ampara en la sentencia del 13 de julio de 2009, de la Corte Internacional de Justicia para justificar el dragado que despertó la molestia tica.

La reciprocidad con el Colorado
“Nicaragua, en base al principio de la Reciprocidad Internacional, insiste en el derecho que tiene nuestro país para solicitar la navegación libre en las aguas del Colorado, mientras dure el dragado del Río San Juan”.

“Este dragado tiene su asidero en la Sentencia del 13 de julio de 2009 de la Corte Internacional de Justicia, así como en los Laudos Cleveland y Alexander, donde se resuelve que Nicaragua tiene la Soberanía y el sumo imperio sobre la cuenca, y le otorga amplios derechos para efectuar limpieza y acciones que tuviese a bien, para mejorar la afluencia y navegación del río; y eventualmente, indemnizar a Costa Rica sobre cualquier daño que se le pudiese ocasionar como consecuencia del dragado”, escribió el presidente.

“Desde 2007, Nicaragua manifestó su interés en la utilización de las aguas del Colorado, brazo o caño del Río San Juan, el cual se nutre en un 90% con las aguas de éste. Por otra parte, es ante esta Corte Internacional de Justicia donde deberá ventilarse la denuncia, sobre los daños y perjuicios causados a Nicaragua por Costa Rica, desde el punto de vista ecológico”, dijo Ortega, reafirmando que las labores continuarán.

El documento contiene una síntesis y una sistematización de la información sobre el pretendido diferendo limítrofe creado por Costa Rica, con el objetivo de que Nicaragua suspenda las labores de dragado en el Río San Juan,  iniciadas en octubre de este año.

El libro está circulando entre el cuerpo diplomático acreditado en el país, embajadores y misiones diplomáticas nicaragüenses en el exterior, y a través del canciller Samuel Santos, quien se encuentra de gira por países europeos.

La Secretaria de Comunicación de la Presidencia, Rosario Murillo, señaló que la embajadora de Nicaragua ante la Organización de las Naciones Unidas, María Rubiales, también estará presentando el documento ante las naciones acreditadas en ese organismo. Lo mismo hará cada misión especial que el gobierno envió este sábado a distintos países de América Latina.