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El Embajador de Estados Unidos en Nicaragua, a tono con el Departamento de Estado de Washigton, condenó la filtración de documentos secretos y comunicaciones de personal diplomático de todo el mundo, a la página especializada Wikileaks, en un asunto que ha conmocionado al mundo de las relaciones internacionales y de la diplomacia.

En un artículo de opinión publicado ayer en La Prensa, titulado “El diálogo en la diplomacia de los Estados Unidos”, el diplomático denunció las posibles implicaciones que podrían tener para aliados, amigos y personas de las que las sedes diplomáticas obtuvieron información que “contendrían evaluaciones de nuestros diplomáticos sobre políticas, negociaciones y líderes de países de todo el mundo, así como informes sobre conversaciones privadas con personas dentro y fuera de otros gobiernos”.

El diplomático condenó “la divulgación de cualquier información que se espera permanezca confidencial”.

Peligra diálogo franco

“Los diplomáticos deben participar en conversaciones francas con sus colegas, y se les debe garantizar que estas conversaciones se mantendrán privadas. El diálogo franco --dentro de gobiernos y entre ellos-- es parte del acuerdo básico de las relaciones internacionales; no podríamos mantener la paz, la seguridad, ni la estabilidad internacional sin un diálogo franco”, argumentó el representante de Estados Unidos en Nicaragua.

En su artículo, Callahan se disculpó, de antemano, a cualquier posible filtración de comunicaciones desde Managua a Washington en el marco de la misión diplomática, argumentando “que las personas de buena fe reconocen que los informes internos de los diplomáticos no representan la política exterior oficial de un gobierno”.

Estados Unidos ha hecho pública su preocupación por las reacciones que países aliados, y otros con que tiene relaciones poco menos que hostiles, podrían generar a partir de la información contenida en miles de páginas de discursos, declaraciones, hojas informativas y demás documentos despachados desde sedes diplomáticas alrededor del mundo.

A criterio de Callahan, la preocupación de Estados Unidos no gira en torno a las relaciones entre los gobiernos y los cuerpos diplomáticos estadounidenses, sino en torno a la publicación de identidades de personas con quienes habrían colaborado o de quienes habrían obtenido información.

Graves repercusiones

“Los diplomáticos estadounidenses se reúnen con trabajadores locales de derechos humanos, periodistas, líderes religiosos y otros que no son parte del gobierno y que ofrecen su propio y sincero punto de vista. Estas conversaciones, además, dependen de la confianza. Si un activista en contra de la corrupción comparte información sobre una mala conducta gubernamental, o un trabajador social entrega documentación sobre violencia sexual, el revelar la identidad de esa persona puede tener graves repercusiones: encarcelamiento, tortura e incluso la muerte.”, advirtió el embajador.

Tanto Callahan como otros embajadores alrededor del mundo y el mismo Departamento de Estado, han anunciado medidas de seguridad ante las filtraciones, para evitar que vuelvan a ocurrir.

“El Gobierno de Estados Unidos está comprometido a mantener la seguridad de nuestras comunicaciones diplomáticas y está tomando medidas para asegurar que se mantenga su confidencialidad. Nos estamos movilizando enérgicamente para asegurarnos de que este tipo de filtración no vuelva a suceder”, dijo.

Pese a que Nicaragua aparece apenas mencionada en los documentos filtrados, por situaciones de la guerra financiada por Estados Unidos en los años ochenta y algunas referencias al traspaso de poder de Violeta Chamorro a Arnoldo Alemán en 1997, el embajador Callahan expresó continuar su labor “para fortalecer la cooperación con el pueblo nicaragüense y progresar en los asuntos que son importantes para nuestros dos pueblos. No podemos permitir que sea de otra manera”.

Comunicado de Clinton

Del mismo modo lo dijo Hillary Rodham Clinton desde el Departamento de Estados, en un comunicado distribuido ayer por la embajada americana en Managua, con fecha del 29 de noviembre.

“Estados Unidos condena enérgicamente la publicación ilegal de información clasificada. Eso pone en peligro la vida de personas, amenaza nuestra seguridad nacional y socava nuestros esfuerzos para trabajar con otros países para resolver problemas comunes”.

“Esta Administración impulsa una política exterior robusta, que está enfocada en adelantar los intereses nacionales de Estados Unidos y en encabezar al mundo en resolver los desafíos más complejos de nuestro tiempo, desde arreglar la economía mundial hasta frenar el terrorismo internacional, detener la propagación de armas catastróficas, hasta fomentar los derechos humanos y los valores universales”, dijo.

“En cada país y en cada región del mundo estamos trabajando con asociados para lograr esos fines. Por lo tanto seamos claros: la publicación no es sólo un ataque contra los intereses de política exterior de Estados Unidos. Es un ataque contra la comunidad internacional, las alianzas y asociaciones, las conversaciones y negociaciones, que salvaguardan la seguridad mundial y promueven la prosperidad económica”, expresó la alta funcionaria de Washington.

“No comentaré ni confirmaré lo que se alega son cables robados al Departamento de Estado, pero sí puedo decir que Estados Unidos lamenta profundamente la publicación de cualquier información que se esperaba fuera confidencial, inclusive las conversaciones privadas entre contrapartes o las evaluaciones y observaciones personales de nuestros diplomáticos. Quiero dejar bien sentado que nuestra política exterior oficial no se establece mediante estos mensajes, sino aquí en Washington. Nuestra política es un asunto de conocimiento público, como lo reflejan nuestras declaraciones sobre nuestras acciones en todo el mundo”, explicó.

“También quisiera agregar que para el pueblo de Estados Unidos y para nuestros amigos y asociados, quiero que sepan que estamos tomando medidas enérgicas para responsabilizar a quienes robaron esta información. He ordenado que se tomen medidas específicas en el Departamento de Estado, además de nuevas salvaguardas de seguridad en el Departamento de Defensa y en otros lugares para proteger la información del Departamento de Estado, de manera que este tipo de violación no pueda ocurrir ni ocurra nunca más”.