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Llovieron denuncias ayer en la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), por parte de pobladores, en contra de oficiales de la Policía Nacional, a quienes señalan de haber abusado de su autoridad, por mal uso del arma de reglamento y por violación de los derechos ciudadanos, además de una complicidad por parte de la jefatura de esta institución.

Doña Sandra Pérez Otero, de 32 años, llegó a la CPDH, junto a su hijo Juan Carlos Obando, de 15 años, a denunciar que las autoridades policiales están encubriendo al agente Marlon José Álvarez. Según ella, sin motivo alguno, Álvarez le disparó debajo de la tetilla izquierda a su hijo la noche del pasado 12 de noviembre, a escasos 20 metros de su casa de habitación, ubicada en el barrio Largaespada.

Pérez relató que esa noche el oficial llegó a bordo de su motocicleta, y sin mediar palabras disparó contra su hijo para luego darse a la fuga. Aseveró que, al parecer, el victimario confundió a su retoño con el miembro de una banda de delincuentes del barrio Dimitrov, que antes habían robado a un familiar del uniformado.

Balas, drogas y negligencia

A parte de la acción policial, Pérez denunció que la Policía se presentó a su vivienda la semana pasada con una orden de allanamiento en busca de drogas, pero que un oficial llevaba un paquete de marihuana, y la ubicó en su casa para así detener a su hermano, Marvin Otero. El abogado Pablo Cuevas, de la CPDH, dijo que asistieron a la víctima para interponer la denuncia en la Dirección de Asuntos Internos de la Policía, y que allí el agente que los atendió quiso justificar la acción del oficial que disparó diciendo que: “El policía es enfermo, y tal vez cuando disparó andaba enojado”. “Además, el oficial Bernardo García, del Distrito Cuatro, que es el que lleva la investigación de este caso, está actuando con negligencia porque en ningún momento habló de las testificales del caso y tampoco ha pasado el expediente al Ministerio Público”, señaló Cuevas.

Otro caso también denunciado fue el de don José Díaz Salmerón, cuyo hijo quedó paralítico. En el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos exigió que se investigue y se castigue al culpable que le arruinó la vida al joven Wilmer José Díaz Barreto.

Policía lo golpea dos veces

También, el joven Josué Sánchez, de 23 años, originario de Diriamba, denunció ante la CPDH que el policía Gabriel Guevara, quien posee el chip número 12076, lo ha golpeado en dos ocasiones en distintos momentos abusando de su autoridad.

El joven dio a conocer el abuso a la comisionada Marisol Aburto, jefa de la Policía de Diriamba, pero ésta no ha hecho nada en contra del oficial. Recordó que por la primera agresión interpuso la denuncia en la Dirección de Asuntos Internos, pero dicha instancia no castigó a su victimario. Agregó que denunciará una vez más al policía en la misma dirección policial con la esperanza de recibir justicia.

EL NUEVO DIARIO desde horas de la mañana de ayer buscó la versión de la Policía en los diferentes casos denunciados, pero la Dirección de Relaciones Públicas no contestó a nuestra solicitud.