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Se llama Martha Barillas García, es originaria de Bluefields y abogada de profesión. Hasta septiembre del año en curso llevaba una vida normal, hasta que le propusieron defender a seis hondureños acusados de narcotráfico, capturados por la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua en una operación especial en la desembocadura de Río San Juan.

Entonces comenzó el juicio y la presión. Ella aseguró a EL NUEVO DIARIO que fue contactada por abogados costarricenses defensores de los Reyes Aragón, a quienes consideraban costarricenses dueños de una finca en Río San Juan.

Dice Barillas que ella tomó el caso, y la primera instrucción que le dieron fue: “Diga que la captura ocurrió en territorio tico”. Ella dice que tomó la versión como elemento para obtener la libertad de los detenidos. Ahora se arrepiente de ello, porque asegura que fue engañada, manipulada y usada para agredir a Nicaragua.

“A mí me buscan de parte de los Reyes Aragón en Bluefields y me dicen que tienen un caso, que están recopilando pruebas para que defienda a los seis hondureños, que según ellos fueron capturados en Costa Rica, en la finca que ellos tienen a la orilla del río”, relata.

“Hasta que yo converso con ellos, voy a saber que eran hondureños que estaban en una finca, en esas estaba, cuando el periodista Jesús Salgado, de EL NUEVO DIARIO, me pide una entrevista, y yo con la información preliminar de los clientes, le digo que ellos habían sido capturados en Costa Rica, que los dejaran libres porque eran agricultores que estaban en una finca”, dice ella.

Llamadas del abogado

“Luego, esa información aparece en Costa Rica, y entonces es cuando me empieza a llamar un abogado, que se identifica como Giovanni Enrique Incera Segura, de Costa Rica, que se identifica como abogado en ese país de los Reyes Aragón, que tiene información de que yo llevo el caso y que quiere apoyarme en el juicio desde San José”, relata.

El 6 de octubre, el abogado la volvió a llamar en el día y le dijo que quería aunar esfuerzos en el juicio. “Que me daría pruebas de apoyo, con la condición de que yo sostenga la tesis y no la varíe, de que los hondureños fueron capturados en territorio tico, en una zona para mí hasta entonces desconocida, llamada Isla Calero, que yo en mi vida jamás había escuchado”, asegura.

“Con nuestro respaldo, de gente poderosa que usted no tiene ni idea, usted va a ganar su caso y va a lograr la libertad de sus clientes. Usted se queda en Managua y nosotros aquí, en Costa Rica, la apoyamos con todo, tenemos todo un equipo jurídico para apoyarla siempre y cuando usted no varíe su argumento”, dice ella que le dijeron.

“Mi trabajo era la defensa de los reos, una labor cotidiana para los abogados, tratar de demostrar la inocencia de las personas acusadas, y para eso requiero de pruebas y demás documentos, nada extraordinario, pues, pero usualmente no aparece nadie de otro país ofreciéndote apoyo”, comenta.

Aparece la Cancillería costarricense

Posterior a eso, un día después, el abogado la vuelve a llamar, le dice que la va contactar con una persona de la Cancillería costarricense, que son parte del equipo de respaldo al juicio, que por favor colabore con ellos, que la van a llamar y que no se preocupara.

“Que yo mantenga la información de que fueron capturados en territorio tico llamado Isla Calero, y estas palabras me las repitió una por una: usted va a denunciar que el Ejército de Nicaragua invadió territorio costarricense y afectó a familias ticas”, relata la abogada.

Luego de esa llamada, como a la hora, una llamada restringida le entra a su celular, y una voz de mujer se identifica como funcionaria de la Cancillería de Costa Rica, que llama desde San José, y que está enterada de su papel en el caso de la invasión.

“Yo le pregunto: ¿Cuál invasión? Y ella me responde: ¿Usted es Martha Barillas? Sí --le digo yo. ¿Usted es la abogada de los seis hondureños? Sí señora. --Entonces a usted ya le contactaron para hablarle de la invasión a Isla Calero, ¿o todavía no?”

“Yo le digo que el abogado Incera Segura me ha propuesto colaborar en el caso, y que él me ha propuesto que yo diga esa versión de que fueron capturados en Costa Rica, pero que yo no tengo manera de probar eso en un juicio y no puedo adelantar criterios sobre una cosa que hasta la fecha, en ese momento, yo desconozco”.

“La mujer me dice que no me preocupe, que Cancillería se encargará de todas las pruebas, que yo solo siga instrucciones y que gente de Costa Rica me va a apoyar. Yo, al oírla hablar así, siento desconfianza y le vuelvo a preguntar su nombre, ella me dice que no es necesario todavía, que mi enlace será Incera Segura, que más adelante, cuando estalle el caso, ellos me van a buscar con todos el apoyo”, relata.

“A mí me da temor esa propuesta, porque no entiendo en ese momento por qué Costa Rica apoya a hondureños, y por qué insisten en mencionar una tal invasión a Isla Calero, que yo ni siquiera se dónde queda eso”, asegura.

“La mujer me sigue hablando de que yo debo sostener esa tesis, de que fueron capturados en profundidad de suelo costarricense en Isla Calero, que no tema que nada me va pasar, y me dice que si yo consigo una grabación digital de los testimonios de los reos, donde ellos confirmen que estaban como trabajadores de finqueros costarricenses en Isla Calero, hasta que llegaron los miembros del Ejército con armas, que mataron animales, que cortaron árboles y que secuestraron a civiles, ellos me van a brindar más apoyo”, relata ella.

Asilo con toda su familia

“Yo le respondí que no podía seguir hablando con alguien a quien no conocía, que me proponía cosas que yo ignoraba, que si quería hablar conmigo me diera su nombre, sus datos, entonces ella decía que después sería eso, que la prioridad era que yo consiguiera una declaración de los detenidos asegurando que estaban trabajando en Costa Rica al momento de la captura por los militares”.

“Y me insiste la señora, que si yo accedo a hacer eso, y logro obtener la declaración o la grabación, Costa Rica haría todos los trámites legales para gestionar un asilo a mí y a toda mi familia”, cuenta.

“A mí eso me altera, porque yo estoy pensando al inicio que ellos quieren apoyar porque los hondureños, supuestamente, trabajaban para un finquero tico, pero cuando me hablan de asilo político, yo le digo que se espere, qué cosa es esa, si yo no soy perseguida política ni delincuente para huir de mi país, y entonces le digo que si no se identifica la corto, pero ella me insiste en que no preocupe y que cuente con el apoyo de todos aquí”, testimonia Barillas.

La llama un diputado

“Después de esa llamada, me llamó un señor que se me identifica como diputado costarricense, que se dice llamar Claudio Monge, del PAC, yo no sé que es eso (Partido de Acción Ciudadana), que si yo los apoyo, ellos me van a brindar todo el respaldo necesario, y que está enterado del proyecto del asilo político”, asegura la abogada.

“Me dice que Cancillería le ha informado del caso, y que están haciendo trámites con la embajada de Costa Rica en Managua para garantizar el asilo, que todo avanza conforme a lo planificado, que insista en el tema, en la declaración de los hondureños y que espere más orientaciones, que Costa Rica está dispuesta a ayudarla”, insiste la abogada.

“A esa altura, ya son varias las personas que se identifican como abogados, como funcionarios de Migración, de Cancillería, de la Embajada tica, que insisten en que yo denuncie a Nicaragua y al Ejército de la tesis de la invasión, que ellos me van a mandar las pruebas”, cuenta ella, asegurando que recibió unos mapas y otros documentos para presentarlos en el juicio.

“A mí me mandan de Costa Rica, un paquete de información sobre la tal Isla Calero, documentos, el miércoles siete de octubre, con la audiencia inicial, me vuelven a llamar para que les diga si ya tengo la grabación. Me llamó el abogado Incera, que decía que trabaja desde Costa Rica para defender a la familia Aragón Reyes, dueños de finca Aragón según los ticos”, explica Barillas.

Los medios ticos

“En esos días, las llamadas eran a cada momento, que si tenía con qué grabar, que consiguiera grabadoras pequeñas para meterlas a la cárcel, que si ya estaba todo listo. De hecho, en esos días me empiezan a llamar periodistas de Extra, de La Nación, de radios y de televisoras de Costa Rica, que dicen que conocen mi caso, que están a la espera de la noticia del asilo, que por favor les dé la primicia cuando ya lo vaya a hacer, que todos en Costa Rica están manejando el tema”, narra.

“Yo busco información en internet, y me llaman unas personas que conozco en Costa Rica, y me dicen que mi nombre anda circulando por todos lados, como una abogada acosada, perseguida y amenazada por el gobierno de Nicaragua y el Ejército, por defender a los hondureños y denunciar valientemente la invasión nica en Isla Calero”.

“Leo las noticias, y aparecen un montón de cosas que yo nunca dije, pero que este abogado Incera Segura les decía a los periodistas las cosas como que yo era quien hablaba, y allá las publicaban así en Costa Rica”, denuncia la abogada.

Empieza a grabarlos

“Después estalla la denuncia del caso y se arma todo este problema, es entonces cuando a mí me entra temor de que me están usando, manipulando, pero como no tengo pruebas, entonces pido consejos y me dicen que los grabe, que les pida correos electrónicos, que les tome pruebas y así es como yo, ya enterada de la magnitud del caso y de la manipulación, empiezo a preguntar y grabar conversaciones”.

“Ahí tengo más de seis grabaciones, correos electrónicos, decenas de números telefónicos y comunicaciones que me mandaron de Costa Rica, presionándome para que mienta sobre el caso. Cuando el caso estalla, y aparece toda la información en los medios de allá, hablando Cancillería y todo, la misma mujer que me llamó de cancillería, y el abogado Incera, me llaman para decirme que todo está listo para que me asile, que me olvide del juicio a los hondureños y pida asilo”, denuncia.

“Me orientan ir a la embajada en Managua, cuando esté ahí, ya me van a estar esperando, y tienen instrucciones de que me quede ahí hasta que todo se resuelva y no siga dando declaraciones”, revela Barillas.

Ella asegura que con la magnitud del problema, y sintiéndose manipulada, se fue a buscar consejo legal, y por eso ahora está denunciando todo. “Porque quiero enfatizar que soy nicaragüense, amo a mi país, no soy partidaria de nadie más que de mi familia y de mi trabajo, pero que no puedo quedar callada ante esta manipulación”, relata.

Dice que luego de que se enteró de toda la manipulación, apagó sus celulares y se vino a Managua con la familia, a escapar de las presiones que por medio de llamadas le venían de Costa Rica.

Ella mostró grabaciones telefónicas, copias de correos electrónicas, de correos de cuentas comerciales, y una lista de números con el prefijo 506 del vecino país del sur. Uno de los correos, de Giovanni Enrique Incera Segura, geoincera@hotmail.com, dice el siguiente mensaje: “Hablando con la gente de migración, lo ideal sería que entrés a la embajada de Costa Rica y de ahí pedir el asilo político por las amenazas”. 8 de noviembre de 2010.