Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

La centralización, confusión, falta de independencia de los poderes del Estado y autoritarismo, es parte del envío de la magistrada Alba Luz Ramos, a la cabeza de la delegación nicaragüense que se presentará en la XX Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Argentina.

Así, organizaciones de sociedad civil criticaron la decisión del mandatario Daniel Ortega por no asistir, y en su lugar enviar a la magistrada Ramos, Presidenta de facto de la Corte Suprema de Justicia, CSJ.

Azalea Solís, del Movimiento Autónomo de Mujeres, MAM, señaló que no es de extrañar que esto suceda con la política exterior, en un gobierno donde no existe una verdadera división de poderes.

No quiso encontrarse con Chinchilla

“La doctora Ramos es magistrada, pero no presidenta de la CSJ, en primer lugar. Por otra parte, está claro que con la negativa de asistir a la cumbre, Ortega muestra la cobardía ya expuesta por la presidenta Laura Chinchilla, de Costa Rica”, dijo Solís, agregando que incluso esto significa que no quiere encarar a la presidenta, aunque en la actividad no se abordará el tema del Río San Juan.

Al respecto, la magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Yadira Centeno, expresó que no es nuevo que el Presidente de la República asigne a la Presidenta del Poder Judicial para representar al país en una actividad de ese nivel.

“El Presidente no va porque tiene otras actividades y delegó a la doctora Ramos, como Presidenta de la Corte Suprema de Justicia, que nos represente en la cumbre. Esto no es nada nuevo, en el pasado, la Corte siempre ha ido a representar al Presidente en actividades de ese tipo”, dijo Centeno.

La magistrada también mencionó que uno de los temas a abordar en la cumbre es la educación, por eso también enviaron en la delegación a Telémaco Talavera. “Esa es una decisión del Presidente de mandar a quien él quiera”, reiteró.

Ortega sólo habla a público incondicional

Para la doctora Vilma Núñez, Presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, esto se puede ver desde diversos ángulos. En primer lugar, la incapacidad de dialogar ante un público que no es incondicional, por lo que no es la primera vez que el mandatario deja vacío su puesto y delega en otro para no quedar en evidencia.

“En segundo lugar, no es lógica en este momento, ya que en ese foro internacional, de forma particular y personal, ante otros presidentes, debió dedicarse a exponer las razones de la posición de Nicaragua por el conflicto con Costa Rica, y si es posible tener un acercamiento con la presidenta Chinchilla, pero prefirió no hacerlo y enviar a la doctora Ramos”, añadió.

Siguen las rarezas

Aunque la presidenta del Cenidh alega que el Presidente puede mandar a quien mejor le parezca, le parece extraño que el sustituto de Ortega no sea el vicepresidente Jaime Morales Carazo. Que para hablar de educación se designe al rector universitario Telémaco Talavera, y no a la ministra de Educación.

Asimismo, que se envíe al viceministro de Relaciones Exteriores y no al ministro Samuel Santos, e indicó, igualmente, que Ramos es muy capaz como profesional del Derecho, sin embargo, además de no estar legalmente en el puesto de presidenta de la CSJ y exponerla a la crítica, consideró que no era la más indicada para hablar del tema de la educación, principalmente cuando, evidentemente, Nicaragua no cumplirá con las Metas del Milenio.

“Total, ella lo que hará será acto de presencia, pues el mandatario ya la desautorizó para hablar y dictó la agenda”, comentó Núñez.

Por su parte, Luisa Molina, vocera de la Coordinadora Civil, dijo que están por el respeto de la institucionalidad, y aquí, con la imposición como cabeza de la delegación, queda evidenciada la centralización de los poderes del Estado en manos del Presidente, quien manda a los representantes de los otros poderes: Judicial, Electoral y Legislativo.

“El problema sigue en la Asamblea Nacional, y seguirá, mientras los diputados no seleccionen a gente idónea en los cargos”, alegó Molina.