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Como una lápida cayó la madrugada de ayer el veredicto de culpabilidad que emitió un tribunal de jurado contra la doctora María Auxiliadora Rodríguez Zapata. La anestesióloga fue encontrada culpable del delito de acción por omisión a título de dolo eventual en perjuicio de Alicia Indira Fernández Romero.

Tras conocido el veredicto de culpabilidad, la fiscal auxiliar Karen Santamaría no titubeó en pedir la pena máxima de 15 años de prisión para Rodríguez.

La resolución del tribunal de jurado es inapelable, es decir, que la anestesióloga no tiene derecho a hacer uso del recurso de apelación, sólo puede recurrir de nulidad y revisión ante la CSJ.

Eso significa que Rodríguez sólo puede pedir que los magistrados del Supremo Tribunal examinen si la cantidad de años de cárcel que le imponga la jueza, Adela Cardoza, están apegados a lo establecido en la Ley.

El veredicto de culpabilidad fue dado a conocer a las 4 y 20 minutos de la madrugada del viernes, en medio de la expectación de quienes asistieron a la última audiencia de juicio que comenzó la tarde del jueves.

¿Testimonios de dolo o de negligencia?

La Fiscalía basó la culpabilidad de Rodríguez y del cirujano Edgardo Morales con el testimonio de tres forenses, un intensivista y otro cirujano.

Sobre Morales pende una orden de captura que emitió una jueza capitalina hace dos meses, y que hasta la fecha la Policía no ha ejecutado.

Los galenos propuestos como testigos de cargo por la Fiscalía coincidieron en señalar que sus colegas actuaron de manera negligente y que tienen responsabilidad compartida por el deceso de Alicia Indira Fernández.

Un testimonio fallido

El abogado Léster Matus no pudo incorporar como prueba pericial el testimonio del ginecólogo, José Antonio Delgado Alvarado, porque pretendía entrevistarlo como testigo y no como perito como lo propuso.

La legislación penal establece que el perito sólo puede ser interrogado sobre el informe que se supone había elaborado del caso, pero el doctor Delgado, quien es ginecólogo, llegó con las manos vacías.

Cuando el abogado Matus pretendió entrevistar al galeno para opinar sobre aspectos para los cuales no fue propuesto, la jueza Cardoza declaró improcedente la presentación del testigo, quien de manera voluntaria expresó que no declararía.

Al terminar el juicio, el abogado Matus consideró que la decisión de la judicial de declarar improcedente el único testigo y la prueba de descargo con que contaba, dejó en “indefensión” a su representada.

La doctora Rodríguez contó con el apoyo de varios de sus colegas, quienes permanecieron en las afueras del Juzgado hasta el final del juicio.

Dramático final

El final del juicio estuvo marcado por las lágrimas que rodaron de las mejillas de Eduardo Fernández, hermano de la víctima, la acusada y su hija.

Fernández, con voz entrecortada, pidió justicia para su hermana, quien dejó en la orfandad a cuatro hijos, entre ellos unos gemelos de cinco años.

La doctora María Auxiliadora Rodríguez, al hacer uso del derecho a la última palabra, reiteró que en ningún momento fue causante de la muerte a la señora Fernández.

“No quise hacer daño, yo soy inocente, yo no aprendí para matar a las personas”, expresó la anestesióloga, visiblemente consternada por la tragedia que la envuelve.