•   EFE / Mar del Plata  |
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Nicaragua criticó ayer a Costa Rica al considerar en el plenario de la XX Cumbre Iberoamericana de Mar del Plata, que éste no es el foro apropiado para tratar el litigio de límites que les enfrenta.

La representante de Nicaragua, Alba Luz Ramos, Presidenta de la Corte Suprema de Justicia de su país y representante del presidente Daniel Ortega, recordó en su intervención que el conflicto limítrofe por la Isla Calero “es un problema que debe estar en la Corte Internacional de Justicia de La Haya”.

Ramos intervino en el plenario minutos después de la presidenta costarricense, Laura Chinchilla, quien había pedido a los países iberoamericanos “no cerrar los ojos” ante el litigio fronterizo y no caer en la “indiferencia o inacción”. Contra estos argumentos, la funcionaria nicaragüense consideró que “pronunciarse en un foro como éste sería prejuzgar lo que tiene que decir el Tribunal de La Haya”.

“Pequeña área sedimentada”
Además, Ramos contradijo a Chinchilla al negar que las tropas nicaragüenses hayan “invadido” la Isla Calero, ya que no han hecho sino establecerse “en una pequeña área sedimentada del Río San Juan”, que marca la frontera entre ambos países.

Costa Rica denunció ante la OEA, la Corte de La Haya y la Secretaría de la Convención Ramsar la “invasión militar” nicaragüense a una parte de la costarricense Isla Calero, así como daños ambientales en la zona presuntamente causados por el dragado que Managua realiza desde el 18 de octubre en el río San Juan.

Nicaragua, por su lado, sostiene que realiza el dragado en territorio de su soberanía en base al Tratado Jerez-Cañas, los Laudos Cleveland y Alexander, así como al fallo de la Corte de La Haya del 13 de julio de 2009 y que sus militares están realizando labores de combate al narcotráfico.

Chinchilla mantuvo tono fuerte
La presidenta Chinchilla pidió “con respeto” pero “con vehemencia” a Iberoamérica “no cerrar los ojos” ante el conflicto de límites. “La comunidad iberoamericana debe contribuir a restablecer la paz quebrantada y restablecer los principios de una convivencia civilizada”, afirmó en la sesión plenaria de la Cumbre celebrada a 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.

Además, Chinchilla pidió a los líderes iberoamericanos no “confundir a la opinión pública” con la “indiferencia o inacción” frente a este tema, y que cumpla con los principios que fundamentan las cumbres, como la paz y la democracia.

En su intervención, Chinchilla recordó que su país es uno de los principales valedores de la paz en Latinoamérica, al haber eliminado sus fuerzas armadas hace sesenta años. También remarcó la importancia que ha dado Costa Rica históricamente a la educación, el lema central del encuentro iberoamericano, y a los valores que se deben transmitir a través de la enseñanza, como el patriotismo, la paz y la democracia.

Destaca educación tica y cabildea intensamente
Actualmente, la nación centroamericana destina un 7 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB) a la educación y ha llegado a ser “una de las democracias más solidas y estables” de la región.

Chinchilla ha llevado a cabo una fuerte labor diplomática en la cumbre de Mar del Plata, donde se ha reunido con los mandatarios de Perú, Alan García; Uruguay, José Mujica y el ecuatoriano Rafael Correa.

España ofrece mediación
España, por su lado, ha mostrado a Costa Rica y Nicaragua su “plena disposición” a participar en un eventual Grupo de Países Amigos que pueda ayudar a “recuperar el clima de confianza necesario” para buscar una solución al conflicto fronterizo entre ambos países, dispuestos ya al diálogo.

Según explicó la ministra española de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, la presidenta costarricense, Laura Chinchilla, y la presidenta de la Corte Suprema de Nicaragua, Alba Luz Ramos, expusieron sus respectivos puntos de vista sobre el contencioso durante el desayuno de trabajo que reunió a España con los países centroamericanos.

Jiménez calificó de “muy productiva y muy útil” esta reunión de trabajo, un encuentro en el que las representantes de Costa Rica y Nicaragua mostraron su “disposición al diálogo” y en el que se pidió a España que participe en un eventual Grupo de Amigos que ayude a solucionar la crisis.