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Tras ocho días de permanecer en la Unidad de Cuidados Intensivos, UCI, del Hospital “Manolo Morales”, el adolescente José Ramón Iglesias Mora, de 16 años, se rindió ante la muerte, a causa de ataque cardíaco inducido por el excesivo suministro de esteroides.

Fuentes extraoficiales manifestaron que el joven granadino quería mejorar su figura atlética, razón por la que en reiteradas ocasiones se inyectó una gran cantidad de fármacos. Las consecuencias empezaron a observarse algunos días después, cuando le brotaron extrañas marcas en la piel y sufrió una fuerte hemorragia que fue difícil de controlar.

El deceso de Iglesias Mora desconcertó a familiares y amigos, quienes no sabían que él estaba consumiendo las polémicas drogas. Ayer, sus compañeros de clase y vecinos del costado sur del Antiguo Hospital San Juan de Dios, en esta ciudad, le dieron el último adiós.

Nadie investiga
La tarde del sábado último, END se comunicó vía telefónica con la Secretaría Ejecutiva de la Policía Nacional en el departamento de Granada, pero doña Adilia Rivas expresó desconocer el caso, debido a que la muerte no había sido reportada a la institución. Lo mismo acotó el jefe de Seguridad Pública, comisionado Mario Aguilar.

Los asistentes al sepelio de Iglesias Mora opinaron que sería oportuna una investigación al respecto, porque existe ignorancia sobre los efectos colaterales del uso de estos fármacos, que en el ambiente deportivo provocaron un escándalo, no sólo por los grandes rendimientos que tenían los deportistas, sino porque con el tiempo, la salud de muchos se vio afectada.

Por ejemplo, el ex astro de Grandes Ligas Ken Caminiti, Más Valioso de la Liga Nacional en 1996, murió de un ataque al corazón, a los 41 años, en octubre de 2004, dos años después de reconocer públicamente el consumo de esteroides para estimular el rendimiento deportivo.

Para esa época llegó el escándalo a las Grandes Ligas, cuando el ex jugador José Canseco admitió el uso de esteroides, y su carrera se vio reducida, producto de continuas lesiones, y denunció en un libro a muchos de los que él indujo.

Grandes jonroneros como Mark McGwire, Sammy Sosa y Barry Bonds, y hasta el lanzador Roger Clemens, figuran como señalados entre las grandes figuras que también recurrieron a los esteroides y otras sustancias para mejorar el rendimiento. Eso, incluso, ha incidido en que muchos de ellos nunca logren ingresar al Salón de la Fama de Cooperstown y en acortarles la vida.

En el cine, famoso es el caso de Silvester Stallone y su forzada musculatura.