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El altar a la Virgen María ubicado a los pies del monumento al obrero guerrillero, frente al parque Microfer, en Managua, es un insulto para la comunidad católica, y sólo puede causar rechazo e indignación, expresó ayer monseñor Juan Abelardo Mata, Obispo de la Arquidiócesis de Estelí.

Según monseñor Mata, ésta es una muestra de que el gobierno orteguista quiere nuevamente mezclar la religión con los enfrentamientos armados, lo cual es una ofensa, porque ya se sabe cuáles son los resultados.

“Los que trabajan con el gobierno son miopes, no ven lo que sucedió en el pasado con su consigna de “entre religión y revolución no hay contradicción”, por eso ya dimos la cuota de sangre que teníamos que dar. Es un abuso que quieran mezclar nuevamente la fe con política; esa mezcla ahora lo único que puede provocar es repudio”, reiteró el religioso.

Altares para observar
Monseñor Mata también recordó que en 2008 el gobierno mezcló las celebraciones marianas con la política, al colocar una Virgen en cada rotonda con mensajes de amor, pero manifestado con odio por los constantes enfrentamientos entre simpatizantes orteguistas con opositores, que alegaban fraude electoral en los comicios municipales, y no gozó de la aceptación de la comunidad católica.

El altar a los pies del guerrillero es parte de los ocho altares que montaron sobre la Avenida Bolívar diferentes instancias del gobierno, incluyendo la Asamblea Nacional y Correos de Nicaragua, cuyos trabajadores llegan a cuidarlos hasta las seis de la tarde.

Ellos explican que estos altares son para observarlos y disfrutar de la música alusiva a la Inmaculada Concepción de María, que suenan en altoparlantes, pero no se les canta porque no hay “gorra”, pues este año la disposición presidencial fue cantarla y entregar paquetes en los diferentes distritos de la capital.