•  |
  •  |
  • END

Hace tres años llegó a París Francis Lissette Ruiz, graduada en la UNICA, la que desde la ciudad de Rouen, habló para EL NUEVO DARIO sobre las experiencias que ha tenido en el país considerado como una “puerta hacia Europa”.

Viajó a Francia para ampliar sus conocimientos en la arquitectura. El primer año se ubicó en la ciudad de Caen, capital de Baja Normandía, gracias a un programa de intercambio propuesto por el gobierno francés a través de la Alianza Francesa.

En julio del presente año concluyó un máster profesional en diagnóstico y rehabilitación en arquitectura y obtuvo el título francés de Arquitecto Diplomado del Estado. Actualmente trabaja en una agencia de arquitectura.

Como cualquier latinoamericana, enfrentó los choques culturales. Francis considera que el cambio que enfrentó fue drástico, “pero lo más difícil sin dudas fue adaptarme a la lengua, luego a la organización, la administración, el vestir, las costumbres locales, la comida, etc.”, dijo.

“Recuerdo que en mi primer día en Francia esperaba con toda seguridad que algún joven me ayudara a bajar las escaleras con mis maletas (como en Nicaragua), pero nadie se acercó. Ese día aprendí que la caballerosidad no es una característica francesa, sin embargo, cuando cruzo las calles de Rouen a veces no presto atención a los carros porque sé que los franceses se detienen cuando el peatón cruza”, dice Francis.

La joven de 28 años de edad dice que los franceses son muy organizados, pero muchas veces caen en la burocracia y esto les impide dar respuestas espontáneas para las cosas más simples. Esto es igual tanto para la sociedad civil como para la administración pública.

“Para ver a un amigo hay que hacer cita con anticipación, para hacer una gestión pública es peor que en Nicaragua, pasarán meses (incluso años) antes de tener respuesta. El otro día en mi ciudad el metro dejó de funcionar por 2 horas, porque había una ardilla en la vía, como nadie estaba autorizado para hacerlo, tenían que esperar a los bomberos para ahuyentarla”, dijo.

“Otro aspecto que me marcó mucho desde el principio es que en Francia se trabajan 35 horas a la semana. Todo el mundo considera que es importante el trabajo y la economía, pero también es importante darse tiempo a sí mismo y a la familia. Esto influye mucho en la calidad de vida y en la efectividad del trabajador”, dice la joven.

Por qué escogió Francia para estudiar
Francis escogió Francia para estudiar porque considera que ese país tiene una riqueza cultural incomparable, los arquitectos franceses son muy buenos y reconocidos. Tanto la arquitectura clásica como la arquitectura contemporánea de Francia son verdaderas obras de arte.

“Mi interés por Francia nació cuando empecé a estudiar francés en Nicaragua los fines de semana. Otro aspecto importante es que Francia es una puerta a Europa, con un título francés puedo ejercer en cualquier país de la comunidad europea”.

“A nivel internacional “French Touch” está en pleno apogeo, sobre todo en Asia. En fin, la educación en Francia es el complemento perfecto a los estudios que realicé en Nicaragua. En Nicaragua la arquitectura es muy similar a la ingeniería, mientras que en Francia es teórica y conceptual”, dice la arquitecta.

Protestas sin morteros
Francis podría ser contada con los dedos de las manos sobre los nicas que presenciaron las gigantescas protestas que los franceses llevaron a cabo contra la extensión de los años para jubilarse en ese país.

“En Nicaragua observé las huelgas por el 6% y el transporte, pero que no tienen nada que ver con las protestas francesas. Quizás la manifestación más parecida es la marcha nacional que se hizo contra los resultados de las elecciones municipales el 2008” en Nicaragua”.

Allá, dice, es el pueblo el que sale a las calles a marchar, no turbas adiestradas. La violencia física y los daños a la propiedad pública o privada son muy escasos.

“Nunca he visto a nadie encapuchado ni con morteros en Francia, tampoco he visto barricadas a pesar de que sí bloquean el tráfico y el transporte público. Durante las protestas por la jubilación los manifestantes lanzaron huevos y bombas de pintura (lavables) a los bancos e incluso hubo una llanta quemada, pero no paso a más. Lo que sí me parece un poco exagerado es el mensaje de las consignas”, dice Francis.

En un par de años Francis espera regresar a Nicaragua y dentro de sus metas se ha trazado poner su propia agencia de arquitectura y urbanismo a nivel internacional y crear un centro de investigación.