Eloisa Ibarra
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El economista de la Coordinadora Civil, Adolfo Acevedo, rechazó los argumentos esgrimidos por Silvio Conrado, ex miembro del Consejo Directivo del Banco Central de Nicaragua (BCN), quien descalificó la resolución de la Contraloría denunciando de nulidad la emisión de los Certificados Negociables de Inversión (Cenis), para cubrir la brecha entre activos y pasivos de los bancos liquidados.

Conrado afirmó que la decisión del Consejo Directivo del BCN de emitir dichos Cenis fue una decisión “técnica” de política monetaria que la CGR no está facultada para cuestionar. En realidad, la CGR no hace referencia en su resolución a ningún problema “técnico”, sino a una ilegalidad, dijo Acevedo.

Pero cabe preguntarse, por qué se recurrió a los Cenis de manera ilegal, si existían opciones distintas de la emisión de Cenis, dijo Acevedo.

Pudo haberse seguido la vía legal y culminar con la emisión de títulos de deuda pública, en vez de violentar la ley y convertir cada paso en una oportunidad de negocios para los bancos que absorbieron a los bancos liquidados, que elevaba el costo para el erario, agregó el economista.


Generó un gran riesgo
Incluso, la emisión de Cenis en aquellas circunstancias generó un riesgo macroeconómico de gran envergadura, por lo cual su emisión por parte de un organismo que mostraba una deuda de corto vencimiento, equivalente del 95% de sus reservas, con dificultad puede justificarse desde el punto de vista puramente “técnico”, indica Acevedo.

Una gran interrogante continúa siendo el porqué se decidió utilizar los Cenis del BCN --que esta institución únicamente está facultada para emitir con el objeto de llevar a cabo operaciones de “mercado abierto”--, para “compensar” la brecha activos-pasivos de los bancos intervenidos y liquidados, violentando con ello la Constitución Política de la República y la propia Ley Orgánica del BCN, en vez de cubrir este compromiso con títulos de deuda pública, a un menor costo, emitidos cumpliendo con los requisitos legales establecidos para ello, como correspondía, sigue diciendo Acevedo.

Uno podría ir más allá y preguntarse por qué a cada paso de la ruta de este “affaire” se fueron cometiendo actos manifiestamente ilegales, arbitrarios e irregulares. El solo uso de Cenis era una opción muy cara, porque el abuso de previo de su emisión ya había saturado las carteras de los bancos, y éstos sólo los tomaban a tasas de interés muy altas, cuando los títulos del Tesoro usualmente son de más largo plazo y menos onerosos.

Rodrigo Vergara y Sebastián Edwards, conocidos asesores económicos externos del gobierno de Alemán y del de Enrique Bolaños, y el último ex economista jefe del Banco Mundial para América Latina, tampoco encontraron en 2001 una justificación económica convincente para este hecho.


Elevado riesgo aceptarlos
Inclusive, afirma Acevedo, desde el punto de vista estrictamente financiero, uno puede preguntarse por qué los bancos adquirientes aceptaron estos papeles, cuando era evidente que los mismos estaban siendo emitidos por un organismo técnicamente quebrado, como el BCN, lo cual significa que estaban sometiendo los depósitos de los ahorrantes a un enorme riesgo.

Los que aceptaron recibir estos Cenis sabían muy bien que estaban asumiendo un elevado riesgo al “invertir” en la aceptación de papeles emitidos por el Banco Central de Nicaragua, una entidad que tenía una deuda de corto plazo, igual a 95% de sus reservas internacionales brutas.

La SIB debió ejercer su papel prudencial en este caso, impidiendo que esta operación implicara la adquisición de títulos de tan alto riesgo por parte de los bancos.

La respuesta que han dado los tenedores de estos títulos acerca de por qué los aceptaron, si los emitió un organismo sin capacidad de pago, es que confiaban en que el gobierno los pagaría.

La propia Estrategia Nacional de Desarrollo presentada por el Gobierno de Nicaragua en 2003, reconocía que la voluminosa deuda del BCN, respaldada por las reservas de este organismo, implicaba el riesgo de una crisis de confianza cambiaria y financiera de proporciones “enormes” (este riesgo es reconocido, precisamente en estos términos, en la presentación oficial “Estrategia para el Desarrollo de Nicaragua”).


Asesores calificados
Edwards y Vergara describen así este riesgo: “En efecto, el elevado stock de Cenis no sólo es un problema en cuanto al costo financiero que conlleva, sino además a que siempre está el riesgo que, por algún evento que produzca incertidumbre, simplemente no se renueve una parte importante de los vencimientos. Si es así, las RIN quedan en una situación de gran debilidad...”

Precisamente, el problema macroeconómico más inmediato que enfrenta Nicaragua es la fragilidad con la que quedan las Reservas Internacionales Netas (RIN)… Aunque en el pasado ha habido períodos en que han sido también bastante bajas, el problema de los Cenis es nuevo y pone una carga adicional sobre las reservas.

Más aún, usar la política monetaria en forma activa para, por ejemplo, estimular la economía o rescatar a los depositantes, puede significar una presión insostenible sobre las reservas internacionales... Es necesario también solucionar el problema patrimonial que se le creó al BCN producto del rescate de la banca”, afirman los asesores del gobierno.