Rafael Lara
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Para organizaciones de derechos humanos, el show del dragado del Río San Juan y el conflicto con Costa Rica, quedó al descubierto con la poca importancia que ahora el presidente Daniel Ortega da al tema, luego que exacerbó el patriotismo y creó un conflicto que dispuso al Ejército de Nicaragua y a las tropas de seguridad de Costa Rica en alerta máxima en ambos lados de la frontera. Todo por sus intereses La doctora Vilma Núñez, Directora del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, señaló que quedó demostrada la manipulación del conflicto del dragado para satisfacer las estrategias políticas del mandatario. “No sólo se instrumentalizó a las instituciones del Estado, sino también a la población, e incluso a la llamada oposición”, dijo la directora del Cenidh.

No hay oposición

Agregó que incluso quedó demostrado que la denominada oposición en realidad no lo es, tomando en cuenta que no sólo le siguieron el juego, sino que los liberales constitucionalistas, con Wilfredo Navarro al frente, seguido de José Pallais, defendieron la propuesta de ley presidencial que da mayor poder al mandatario.

Por su parte, Denis Darce, Director de Proyectos y Capacitación de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, respaldó la posición de la doctora Núñez, expresando que el presidente Daniel Ortega manipulando una situación que no debió ser conflictiva, y como parte de su estrategia política llevó la situación a nivel de conflicto.

Objetivo: ganar popularidad y aprobar leyes

“Sus objetivos fueron, por una parte, ganar popularidad y dar una excusa para introducir las propuestas de ley sobre seguridad nacional y defensa, algo que le permitirá tener mayor poder, de cara a las próximas elecciones nacionales”, apuntó. Agregó que “el tema del dragado del río San Juan lo impulsó para desviar la atención de los problemas coyunturales y estructurales que enfrenta el país, dirigido hacia un conflicto creado artificialmente, como parte de una actitud prepotente, con falta de visión y sin diplomacia”.

Para Darce, la exaltación del patriotismo en el tema del dragado no fue más que un juego para mejoría de la imagen presidencial, mientras con sus leyes y la aprobación, darle la posibilidad de tener a su disposición al Ejército de Nicaragua en beneficio de sus intereses, y a su libre interpretación de lo que significa seguridad nacional y lo que él considere un peligro para el país, algo que pone en riesgo las libertades constitucionales y los derechos humanos de los nicaragüenses.

Comentó que una vez que creó las condiciones y con parte de las leyes aprobadas, ahora cambia su discurso, tomando una posición sosegada y conciliatoria, algo que no hizo de un inicio porque observó la oportunidad de aprovechar la coyuntura y sacarle los mejores réditos a la situación.

Leyes están viciadas

Por otra parte, la doctora Núñez dijo que las leyes sobre defensa y seguridad nacional desde ya están viciadas, porque se crearon violando los procedimientos normados para la aprobación de las mismas.

“Las ahora leyes dan poderes discrecionales al presidente Ortega, y los mismos que mal se llaman oposición, en un futuro seguramente lo lamentarán políticamente”, dijo la presidenta del Cenidh, comentando que esto será bajo un régimen dictatorial, al que le permitieron acceder con mayor libertad al poder militar y proporcionando las armas para reprimir las protestas sociales.

Para la doctora Núñez, la población debe continuar luchando por hacer valer sus derechos, lo que justifica la resistencia popular. Algo que no es agitación, sino la defensa de sus derechos humanos.