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Entre consignas a favor de la doctora Auxiliadora Rodríguez, los médicos del Hospital “Bertha Calderón” iniciaron un paro de labores por espacio de dos horas, en horarios entre 7 y 9 de la mañana. En la protesta participaron más de 100 miembros del personal de salud, entre médicos especialistas, internos, enfermeras y técnicos de todas las áreas.

Durante este período, se suspendieron todas las consultas externas y operaciones programadas, aunque se priorizaron las rutas claves como la emergencia.

Antes de iniciar la protesta, los médicos solicitaron el apoyo de los pacientes, para que se solidarizaran con la doctora Rodríguez.

Con el objetivo de asegurar que los casos de gravedad no se vieran afectados, hubo una coordinación con los médicos de turno, quienes asumieron la responsabilidad de atender a los pacientes críticos durante esas dos horas.

Según la doctora Carmen Solórzano, ginecóloga y coordinadora del paro, ésta fue una medida para ejercer presión sobre las autoridades judiciales, y manifestar su abierto descontento ante la condena de 12 años de prisión imputada a la anestesióloga.

Adela González, médico interna, dijo que “nosotros no tenemos un Colegio Médico que nos proteja ante las injusticias de los tribunales ni las arbitrariedades del Minsa, porque este tipo de casos debió ser juzgado por peritos y médicos, no por un jurado de conciencia que ignora los tecnicismos médicos, tal como sucede en otros países”.

“No vamos a callar”

“Ésta fue una decisión tomada por la comisión médica creada para apoyar a la doctora Rodríguez, ya que como médicos queremos ejercer presión para revertir la injusticia perpetrada en su contra. Sabemos que en este juicio intervinieron muchos intereses políticos, porque un médico nunca puede ser acusado de homicidio doloso. Éste fue un proceso viciado desde sus comienzos y no vamos a callar. Vamos a ir hasta las últimas consecuencias y no vamos a dejarnos amedrentar por nadie”, indicó otra de las galenas que participaron en la protesta.

Antes del paro de labores, se presentaron el secretario general del Minsa, Enrique Beteta; el doctor Eduardo Parrales, jefe de docencia del hospital, y José Luis Medrano, Secretario de Fetsalud.

Los funcionarios del Minsa no brindaron declaraciones a los medios de comunicación, pero según afirmaciones emitidas por los médicos, los amenazaron con expulsarlos de la residencia y emitir cartas de advertencia culpándolos de abandono laboral y uso ilegal de las instalaciones hospitalarias.

No obstante, y a pesar de estas acciones intimidatorias, plantearon que el paro continuará hasta la semana entrante, unido a otras actividades en apoyo a la doctora Rodríguez.

Apoyo para la defensa

Entre las acciones adicionales que llevarán a cabo los médicos, están: una ayuda económica para afrontar sus gastos legales, la creación de un bufete para defenderla y conseguir la nulidad del juicio, y el trabajo con los medios de comunicación para difundir “spot” televisivos y campos pagados.

También se está contemplando la posibilidad de crear un comité de solidaridad entre todos los hospitales públicos y privados, y un intenso trabajo de educación con la población para que ésta comprenda lo que significa el homicidio doloso y la muerte anestésica.

Buscamos las declaraciones de Maribel Hernández, Directora del Hospital “Bertha Calderón”, pero sólo afirmó que estas actividades no contaban con el apoyo de las autoridades, y que se estaban haciendo sin consentimiento formal.

Durante un foro realizado el miércoles por la noche, las asociaciones médicas independientes (no afiliadas a Fetsalud) anunciaron el paro escalonado y otras medidas en respaldo a la anestesióloga condenada.

No hay condiciones en hospitales

“Le avisamos a la población que no pretendemos afectarla con los paros, simplemente queremos decirle que en los hospitales públicos no hay condiciones para atenderla, y demandamos que los directores nos garanticen los insumos y equipos necesarios”, señalaron los médicos.

Dentro de las deficiencias que según los galenos del país tienen los centros de atención pública, están: no hay Unidad de Cuidados Intensivos, UCI, en los hospitales de Bluefields, Juigalpa y Masaya, lo que significa un riesgo de fallecer para los pacientes.

“Las infraestructuras de los quirófanos no son adecuadas. La mitad de los hospitales de Nicaragua deberían estar cerrados en este momento. Eso lo podemos demostrar”, señalaron los galenos.