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Los vacíos que quedaron en los casos de robos y amenazas perpetrados en contra de los obispos Silvio Báez y Jorge Solórzano, “son signos no tan positivos”, consideró ayer el padre Rolando Álvarez, vocero de la Curia Arzobispal de Managua.

Las autoridades policiales detuvieron a Roberto José Sevilla, alias “el Canadiense”, de 50 años, quien supuestamente se desempeña como conductor en el Centro de Rehabilitación “Como las Águilas”, por ser la persona que hurtó la computadora del obispo, y quien, de paso, borró toda la información que monseñor Solórzano tenía en el aparato.

“Que hayan recuperado la computadora, pero sin información, es un indicativo no tan positivo”, dijo Álvarez.

Llama la atención que el delincuente confeso no pudo vender el aparato, a pesar de que contó con más de 10 días para hacerlo. “Yo creo que el peritaje de la Policía tendrá que arrojar un análisis también de esta complejidad”, dijo el sacerdote.

¿Todo fue un montaje?

Agregó que no ha platicado con los obispos afectados para conocer el estado de satisfacción o no por los resultados de las investigaciones policiales, pero dijo esperar que los robos hayan ocurrido debido a la descomposición social del país y no por espionaje político orquestado por el gobierno.

Durante la graduación de oficiales de la Policía, Ortega aprovechó la captura del supuesto ladrón para subestimar y burlarse del robo a los obispos.

El mandatario dijo que a su asesor, Paul Oquist, le robaron su computadora y no se le ocurrió pedirle a la Policía que investigara a “la embajada yanqui”.

Jefe de “el Canadiense” calla

EL NUEVO DIARIO buscó y llamó en diferentes momentos al director del Centro de Rehabilitación “Como las Águilas”, para conocer referencias de “el Canadiense”, pero no quiso atendernos.

Los internos del lugar se mostraron huraños ante nuestra presencia y se rehusaron a hablar del tema.

Una fuente de la Policía que pidió el anonimato dijo que el director de “Como las Águilas” es amigo de Roberto Sevilla, y quiso darle a éste una oportunidad para que enderezara su vida, y le dio trabajo como chofer el del centro. Señaló que el apodo de “el Canadiense” se lo ganó porque de niño vivió un tiempo en Canadá.