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Cuando Alicia Indira Fernández Romero contrató los servicios privados de un cirujano plástico, jamás se imaginó que el precio para lucir aún más bella sería tan caro que le costaría la vida. Tampoco tuvo tiempo de considerar que su deceso confirmaría una vez más la falta de regulación que mantiene el Ministerio de Salud, Minsa, en todos los centros sanitarios del país, ni que su muerte sería el motivo principal para “desempolvar” una normativa que vendría a supervisar el ejercicio médico.

Al igual que Alicia Indira, cada año mueren centenares de nicaragüenses en las diferentes unidades de salud, por diferentes motivos, ya sea por la poca capacidad resolutiva que presentan las instituciones asistenciales o por el descuido negligente que comete el personal encargado. Sin embargo, el Minsa no mantiene datos estadísticos actualizados sobre este tema.

Por esta razón, las asociaciones médicas independientes (no adscritas a la Federación de Trabajadores de la Salud, Fetsalud) afirman que en Nicaragua debe constituirse el Colegio Médico, estipulado en la “Ley creadora del colegio profesional de medicina y cirugía de Nicaragua”, la que según ellos, sería una buena opción para controlar los riesgos que implica dicha profesión.

Dos bandos

No obstante, este estatuto ha sido la manzana de la discordia entre los galenos, tanto así, que se han formado dos grandes bandos, por un lado, están quienes se oponen rotundamente a la creación de un colegio, los mismos están respaldados por las máximas autoridades del Minsa y por la “mano pachona” de Gustavo Porras, dirigente de Fetsalud.

Éstos están en contra de que se apruebe una norma que regule a los médicos, aduciendo que dicho canon es inquisidor, y que en vez de apoyarlos lesiona su dignidad humana, al contener una serie de artículos “sin sentido”.

En las últimas declaraciones que el doctor Enrique Beteta, Secretario General del Minsa, brindó a EL NUEVO DIARIO sobre este tema, aseguró: “No es cierto que el Colegio vaya a prevenir las malas prácticas médicas. En países como Panamá, para que ustedes se den cuenta, nadie le puede decir nada a un médico, y el ministro de Salud en ese país me decía: ‘Nosotros estamos manos arriba con el Colegio Médico’, porque ellos quieren ser una institución autónoma del Ministerio de Salud”.

“Médicos sandinistas” en contra de la colegiación

Por lo que consideró que el Colegio no ayudaría en nada. “Nosotros los del Movimiento de Médicos Sandinistas no estamos de acuerdo con la Ley del Colegio, porque es inquisidora, en la cual quieren algunos grupos ser los amos y señores, las vacas sagradas, al retomar una instancia que prácticamente quiere ser reguladora, algo que le compete únicamente al Minsa. Prometieron carros, casas y una serie de cosas que realmente están fuera de lugar”, señaló.

Beteta sostuvo que dicho estatuto “es un asunto que no es negociable de ninguna forma. Los intereses que hay ahí de un sector o de un gremio médico vinculado al gobierno anterior y a otros intereses, no se corresponden con los nuestros. Para nosotros como Movimiento de Médicos Sandinistas no va esa Ley”.

Los diputados ante la Asamblea Nacional ratificaron esta controversial ordenanza el 24 de septiembre de 2009. Paradójicamente, el día que se aprobó, el diputado y médico Gustavo Porras estuvo a favor de la aprobación de esta legislación, incluso negó que esta norma obligue a los médicos a colegiarse para ejercer la profesión, por el contrario, aseguró que a partir de la vigencia de la ley todos los galenos deberán registrarse en el Colegio Médico.

También están quienes apoyan a toda costa la colegiación, ideal que ha sido un sueño desde hace más de veinte años, por parte del gremio, sin embargo, los intereses de los gobiernos de turno han impedido que los doctores se organicen. Pero uno de los principales logros es que se aprobara esta ley, aunque fue con algunos inconvenientes, que, en efecto, son artículos contradictorios, pero nada que no pueda mejorarse.

Esta ley dispone que el Minsa tiene que convocar para enero de este año a todas las asociaciones médicas, con el fin de conformar una directiva, pero han pasado 11 meses y dicha entidad no cumplido con la norma.

Colegio Médico acabaría con “charlatanería”

Para el doctor Leonel Argüello, presidente de la Sociedad Nicaragüense de Medicina General, Sonimeg, el Colegio Médico tiene tres objetivos: el principal es proteger a la población en general, es decir, que no sólo protege a los médicos, también es para incidir en que todas las normativas realmente se cumplan en el país.

“Dentro de los intereses está que el colegio tutele los ejercicios de la profesión, eso significa que todo ciudadano nicaragüense o extranjero sea atendido por un médico o por una médica que tiene título, y tenga su debida certificación. En este momento eso no existe, nadie está controlando la profesión”, señaló el doctor Argüello.

Actualmente, el único registro que lleva el Minsa es cuando los médicos egresan de las universidades y se les entrega un código médico o sanitario para recetar medicamentos de control específico, sin embargo, no se sabe cuántos médicos existen en el país.

Una de las primeras funciones que debería realizar el Colegio Médico es inventariar la cantidad de galenos que hay en el país, ya que no se lleva un control de esto, lo que da pase a que se formen un sinnúmero de clínicas de garaje al mando de “charlatanes”.

Argüello manifestó que la experiencia mundial es que la autorregulación es lo que realmente funciona, por eso es que la Asamblea nicaragüense propuso una Ley en la cual delega en el Colegio la responsabilidad para que pueda ejercer esas funciones.

“¿Qué sucede si nadie regula?, sucede lo que está pasando ahorita, que es un relajo porque no se ha permitido por parte del gobierno que el colegio salga adelante y que funcione como tal. Esa es una cosa que yo no entiendo, porque el colegio beneficia, primeramente, a la población”, dijo el doctor Argüello.

Afirmó que en el caso reciente en el que se condenó a 12 años de prisión a la doctora Auxiliadora Rodríguez Zapata, por la muerte de Alicia Indira Fernández Romero, de existir un Colegio Médico, la familia doliente acude a dicha instancia y se manda a investigar a este médico con un grupo que se seleccione, se le establece una sanción o emite un dictamen, el cual determinará si el caso pasará a la justicia civil o penal.

No sería para tapar errores

La ley de colegiación estipula que se debe crear una Comisión de Ética y Bioética para solucionar este tipo de problemas. “Debemos estar claros de que con el Colegio Médico no se pretende tapar los errores de la gente, al contrario, es para velar que, efectivamente, se haga justicia, y si la médica tuvo intención de matar, esos ya son otros cien pesos y se tiene que demostrar. Ésta es una profesión riesgosa, porque se está trabajando con vidas, y el ejercicio se debe regular porque estamos en un país subdesarrollado”, agregó Argüello.

Asimismo, comentó que hay gente que no está a favor del Colegio Médico, porque han sido manipulados claramente, puesto que ellos tienen toda la documentación original firmada, lo que demuestra que hubo una mala intención cuando se hizo la Ley, ya que se metieron una serie de mociones que no habían sido aprobadas por el gremio.

“El doctor Gustavo Porras introdujo una serie de capítulos dentro de esa Ley que no estaban, con el objetivo de agarrarlos posteriormente como excusa para no dejarla pasar. Salieron cosas ridículas, por ejemplo, en las sanciones dice que si un médico daba tres recetas sin el nombre genérico, esto era suficiente para considerar una sanción leve, eso no tiene mucho sentido”, expresó.

Otra de las disposiciones “absurdas” intencionalmente agregadas, es que si un médico desea salir del país, tiene que pedir un permiso al Colegio Médico. Esas y otras proposiciones fueron utilizadas para manipular a médicos jóvenes para que protestaran en contra de la misma Ley.

“Pero el espíritu de la ley no es ese, al contrario, lo que quiere decir es que si alguien va a salir de Nicaragua, se puede conectar con el colegio de otro país, o si va estar fuera no tiene que estar cotizando en el Colegio. El espíritu de la ley lo manipularon, entonces nosotros dijimos no hay ningún problema, que salga la Ley, y en la primera asamblea hacemos las respectivas modificaciones”, explicó.

Los médicos independientes consideran que hay un interés político para que no surja el Colegio Médico, porque no se quiere ver otro liderazgo más que el de los sindicatos.

Dirección de Silais en manos de estudiantes

Por su parte, la doctora Ivette Pilarte, ex presidenta de la Asociación Médica Nicaragüense, detalló las ventajas del Colegio: hay una agremiación, y esto permitiría conseguir becas para que los médicos se capaciten en el extranjero, con el fin de brindarle una atención especializada a la ciudadanía en general.

“Ahorita, sin Colegio, sabemos que hay colegas que son del servicio social, son médicos en preparación, y les dan responsabilidades de quedarse de directores de un centro de salud, de un hospital regional o de un Silais. Eso sucede actualmente, pero cuando tenemos los clavos, éste vuelve a su rol de estudiante, no tiene título, etcétera, entonces esas dualidades que existen es lo que se trata de regular con el Colegio”, denunció la doctora Pilarte.

Atribuciones del Colegio Médico

Dentro de las funciones que debe cumplir el Colegio están: dirimir conflictos suscitados entre profesionales médicos y usuarios; registrar, emitir, suspender o retirar la licencia del ejercicio profesional; vigilar aspectos legales y bioéticos de la profesión, entre otros.

A pesar de la presión que han ejercido las máximas autoridades del Minsa para que no se forme un Colegio Médico en el país, una encuesta electrónica realizada por el Foro Médico Nicaragüense, revela que un 90.9% considera que el Colegio “es el instrumento adecuado para la regulación profesional”.

Ambigüedades de Fetsalud

La Ley Creadora del Colegio Profesional de Medicina y Cirugía de Nicaragua, en primera instancia, tuvo el respaldo de la mayoría de los diputados ante la Asamblea Nacional, incluso la del doctor Gustavo Porras, dirigente de Fetsalud, sin embargo, ahora ese sindicato es el principal opositor a dicha ordenanza y refuta las mociones introducidas por él mismo.