•   OAXACA, México /AFP  |
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Autoridades migratorias de México tomaban declaración este miércoles a una docena de testigos de un presunto secuestro de unos 50 centroamericanos, ocurrido en Oaxaca (sur) y denunciado por El Salvador, del cual el gobierno mexicano dijo el martes que no tenía evidencias.

El secuestro masivo habría sido perpetrado el pasado jueves por un grupo armado que detuvo uno de los trenes de carga que los indocumentados abordan como polizones para cruzar México y llegar a Estados Unidos, denunciaron el martes el gobierno de El Salvador y organizaciones humanitarias mexicanas.

A pesar de que el gobierno mexicano respondió el martes que esa denuncia “no tiene sustento”, este miércoles una docena de inmigrantes que dicen haber huido del comando armado, fueron trasladados desde Oaxaca a la capital mexicana para comparecer ante el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Fiscalía Federal.

El grupo, formado por hondureños, guatemaltecos y salvadoreños, declarará en calidad de testigo para “esclarecer los presuntos hechos de los que habrían sido víctimas”, dijo en un comunicado la Secretaría de Gobernación (Ministerio del Interior).

“Visa humanitaria”

Un funcionario de prensa del INM dijo a la AFP que los declarantes recibirán “una visa humanitaria para que puedan permanecer en calidad de testigos en México”, país donde se cometen frecuentes secuestros de indocumentados, según organismos oficiales locales e internacionales.

El gobierno mexicano sostiene que no hay pruebas de que el tren fuera detenido por el comando, pese a los relatos de sobrevivientes, algunos de los cuales explicaron a la Cancillería salvadoreña que la línea férrea fue obstruida con piedras y troncos, y que los asaltantes subieron a los vagones para “golpear con machetes” a los inmigrantes.

“El tren se detuvo bruscamente y se empezaron a escuchar gritos y disparos. Muchos nos echamos a correr al monte”, dijo el hondureño Alejandro, que logró huir del lugar y narró el ataque vía telefónica a la AFP desde un refugio católico para inmigrantes de Ixtepec (Oaxaca), donde se resguardó.

Viajaba con su hijo

Alejandro, que viajaba junto a su hijo de 23 años, no alcanzó a ver a los presuntos hombres armados que se llevaron a unos 50 indocumentados con los que viajaba clandestinamente la noche del pasado jueves en un tren de carga por Oaxaca (sur).

Prevenido por los compañeros de caminos y por los activistas que alertan de la ola de secuestros de inmigrantes que vive México, el hondureño saltó del último vagón del tren apenas escuchó los ruidos y emprendió la huida separándose de su hijo.

“No miré para atrás. Lo único que quería era salvar mi vida, y me escondí en el monte”, recuerda en conversación telefónica desde el refugio católico para inmigrantes de Ixtepec (Oaxaca) ‘Hermanos en el camino’.

Pasado el peligro, regresó a la vía férrea y se reencontró con otras personas que también viajaban en el tren. “Allí me dijeron que los hombres llevaban armas de fuego y machetes y habían secuestrado a mujeres, hombres y niños”, explicó.

Alejandro es el único superviviente del secuestro que todavía no se ha marchado del refugio ‘Hermanos en el camino’, de Ixtepec, 130 km al norte de la zona donde habría ocurrido el asalto.

Este refugio fue asediado el fin de semana por pistoleros que se identificaron como miembros del grupo narcotraficante mexicano ‘Los Zetas’ y de la ‘Mara 13’, una pandilla que actúa en varios países de Centroamérica, para exigir la entrega de los testigos o “atenerse a las consecuencias”, según denunció el director del centro, el sacerdote Alejandro Solalinde, a la AFP.